MENSAJES CRUZADOS
Eskakeos y devaneos de Marlaska
Casi todos nosotros hemos tenido la posibilidad de ver el modo en el que el ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, lamentó el trágico incidente que costó la vida a dos guardias civiles que realizaban un operativo contra el narcotráfico en las costas de Huelva. Un operativo en el que la Guardia Civil llevaba todas las de perder, ya que los medios materiales de que disponen y las directrices que tienen impuestas están en desventaja con las que utilizan los delincuentes que campan a sus anchas por nuestro litoral.
La mayoría de nosotros también tuvo la posibilidad de ver, en los medios televisivos, la sonadísima y merecidísima pitada que tuvo que escuchar mientras decía esas cosas. Y es que la polémica ya está servida de nuevo en un plato mal parido y peor elaborado. Porque el titular del Ministerio del Interior sigue sus propios planteamientos y va a su puta bola –o al menos eso es lo que parece– cuando los asuntos se le ponen complicados, o cuando los que advertimos todo lo que sucede, suponemos que se le ponen complicados.
Y por ello es lógico que la indignación de millones de españoles llegue a los límites que racionalmente no tienen ni más ni menos que pensar y, en consecuencia, que decir lo que pensamos.
Y además, para más inri y por si fuera poco, salieron defensores de esa causa perdida y maltrecha, ya que hasta la «candidata perdedora» a la Presidencia de la Junta de Andalucía, se atrevió a «gritar», sin inmutarse, calificando lo sucedido de «accidente laboral».
Más tarde rectificó, naturalmente, cuando alguien con más luces que ella le susurró al oído para decirle que lo que había dicho era una tremenda barbaridad...Así lo hizo y se quedó tan ancha.
Y Marlaska siguió justificando lo injustificable, porque ni siquiera había acudido a los funerales de aquellos que perdieron la vida, ni tampoco acompañó a las familias que habían quedado rotas y muy desconsoladas.
Pero no pasa nada. Nada de nada. Ya que el ministro Marlaska procede del primer gobierno de Sánchez y siempre, no sabemos por qué, se ha salvado de la quema, y después de tantos desatinos, sigue siendo ministro. Es un superviviente como los narcotraficantes que siempre se han salvado, por diferentes razones. Y ni su falta de decoro en el cumplimiento de sus deberes como ministro, le han puesto en solfa.
El Gobierno de España es, sin duda, responsable de que los cuerpos de seguridad españoles no puedan cumplir con sus obligaciones, porque los medios son escasos y deficientes, pero eso sí, a Marruecos le ayudamos para que los suyos sean los mejores.