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Será una secuencia inolvidable y formará parte de la memoria sentimental de la hostelería pucelana lo vivido el pasado lunes en el Cubo de Villa de Prado, un centro enogastronómico bien gestionado por la Diputación sobre ceniza histórica del icónico edificio de la que fuera Granja Escuela José Antonio en la posguerra y dependiente del Instituto Nacional de Colonización. Hoy, convertido en faro y guía para consumidores y productores en una agenda repleta de aciertos a la hora de divulgar, promocionar y alentar a los empresarios agroalimentarios de Valladolid, pero también de los culturales y, entre ellos, el que convocó a casi 300 profesionales de cocina que asistieron, de corazón, a la presentación del libro ‘Recetas del Cielo (homenaje a Jesús Ramiro Flores)’. Un acto emotivo, repleto de cariño y de reconocimiento por doble partida, por la del joven cocinero desaparecido y por la presencia de su mentor, su padre Jesús Ramiro Pastor. Él es quien ha logrado con su llamada la mayor convocatoria de profesionales de cocina de la historia de Valladolid. Y casi un centenar de participantes con sus recetas en el libro homenaje. Eché en falta el apunte de Ferrán Adrià con el que tanta relación han tenido los “Ramiros” en los últimos años, incluidos los del principio de la revolución que inició desde El Bulli. Son muchos los iconos en multitud de materias que forman parte de la orla pucelana. Pero tan solo un cocinero representa en el palmarés sentimental y cultural a la cocina vallisoletana en los últimos 50 años y ese es Jesús Ramiro padre, natural de Gomeznarro, cocinero desde abajo, desde niño y el primero que dio el salto internacional, destacando en Centroamérica desde su restaurante Ramiro’s en Puerto Rico. Qué buen recuerdo dejó en la isla Borinquen, tierra de valientes. Jesús Ramiro es profeta en su tierra, en su gremio, en su época y desde sus inicios, siempre al mando de la innovación, de la vanguardia y del cambio. Formó parte de la gestación de los tres congresos de cocina regional ‘Sabores’. La lista de solidaridad, compromiso e implicación es increíble. Premios, menciones, jurados y siempre dispuesto a la llamada de los compañeros y de las instituciones. El acto de homenaje al joven campeón de cocina que se nos fue sin darnos cuenta era también el homenaje más sentido a la figura de Jesús Ramiro. Un padre que ejerce aún hoy desde el dolor. Lo más destacado de la cocina española ha colaborado en este recuerdo aportando una receta dedicada a J. R. Flores. Uno lleva ya décadas de estrecho vínculo con la hostelería. Por edad y viejo oficio he convivido con la vieja guardia de las brigadas de cocina y sala y siempre encontré en los “Ramiros” el mejor ejemplo a seguir y a contar.