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A LOS políticos, a todos sin excepción, se les exige que cumplan lo que prometen, tanto en su programa como de palabra. Y, si no es así, si cambian de idea, por la razón que sea, incluso del empedrado, se les pide que den la cara y que lo expliquen. Eso sí, bien clarito y por derecho. No como el ahora amiguito de Aznar, Felipe González, cuando nos metía en la OTAN con aquella preguntita que si respondías sí, era sí, y si la respuesta era no, casi también parecía sí.

Y justo eso es lo que están haciendo el alcalde de Valladolid, Jesús Julio Carnero, y el ministro de Transportes, Óscar Puente. El primero, defender el soterramiento contra viento y marea. Soterramiento que Carnero siempre ha defendido, incluso cuando en 2017 los suyos del Gobierno de Mariano Rajoy lo tumbaban para transformarlo en la actual integración ferroviaria.

Carnero seguía defendiendo soterrar las vías en Valladolid, aunque tampoco insistiera mucho para no molestar en demasía a los suyos. Pero defendía entonces lo que defiende ahora con más beligerancia, que los de enfrente ya no son los suyos.

De ahí que nada se le pueda reprochar por querer cumplir lo que promete. Bueno sí, que aclare para que lo entiendan los vallisoletanos y vallisoletanas, cuál es el coste real de soterrar, cómo se ejecuta y qué se hace con lo ya realizado de la integración.

Y, en el lado opuesto, al otro lado de la estación está Óscar Puente. Él también defendía el soterramiento, pero hete aquí que al llegar al gobierno del Ayuntamiento veía los números y saltaba del tren parado del soterramiento y se subía al convoy de la integración, sin importarle firmar escoltado por los entonces PP del Gobierno y el de la Junta. Y lo explicaba, con cifras y números. El coste de uno, el soterrar, el de la otra, integrar. y la deuda que arrastraba la Sociedad. Y en eso sigue. Cambiando de idea, pero dejando claro el porqué. Ninguno de los tienen la verdad absoluta, pero ambos defienden la suya y lo hacen con argumentos.

El problema es que esta cerrazón del uno y el otro, de Carnero y de Puente en defender sus argumentos y sus ideas, por mucho que sean sus promesas o que las tengan perfectamente explicadas, a quien está perjudicando es a los vallisoletanos y vallisoletanas, que ven como ni se avanza con la integración ferroviaria ni se cambia al soterramiento. Y así llevan más de veinte años, y los que te rondaré.

El de Carnero y Puente es un coche de trenes que no conduce a nada más que al descarrilamiento.