Diario de Valladolid

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¿A quién le importa el Diálogo Social? A este Gobierno de coalición PP-Cs, bastante poco. Los sindicatos no serán tenidos en cuenta como antes. Fin al idilio Herrera (Junta) y Gelo (CCOO). Ni Mañueco (PP) ni mucho menos Igea (Cs) están en esa onda. El incumplimiento de las 35 horas, los numerosos desmanes en la función pública, el desprecio al pacto sobre el Serla, el retraso en la renovación del Diálogo Social… dan suficientes pistas. Por si fuera poco, entre las 267 promesas electorales de Ciudadanos no hay ninguna mención al Diálogo Social. A Igea le importa un comino y lo demuestra a menudo. Mañueco encabeza su programa con grandes promesas de fortalecer, impulsar, promover, desarrollar… este diálogo. Pero el presidente no manda en esto; manda el vice Igea. Aunque es verdad que el número dos de la Junta es un experto en cambiar su discurso en tiempo récord.

Por eso y por otros motivos que Igea y los suyos saben, el poder sindical no tendrá en esta legislatura el peso que tuvo en las anteriores. La mayor debilidad de los líderes sindicales acentúa esta tendencia. Las cúpulas de CCOO y UGT viven momentos de desorientación. No han decidido aún si apuestan por la concertación o por una confrontación; a pesar del desprecio demostrado por este Ejecutivo autonómico. En esa indecisión, la falta de implicación o la discrepancia callada de los dos dirigentes sindicales con la fracasada huelga de la función pública no solo refleja diferencias con las federaciones sino cierta sumisión a un Gobierno regional que quiere rebajar su interlocución con ellos.

Todo esto sucede con las arcas de la Comunidad vacías y sin presupuestos. Economía ha adelantado el fin del ejercicio porque no hay pasta para repartir y así frenar el déficit. Empleo está preso entre un Igea que no quiere más Diálogo Social y un comisario político con gorra de viceconsejero. Los grandes temas que pueden movilizar a los ciudadanos como las pensiones, el salario mínimo, la sanidad, la educación y los servicios sociales están alejados del Diálogo Social.

Hay otros actores en juego y partidos que se juegan con otros interlocutores. La luna de miel con la patronal les aleja de la presión pese a la multitud de convenios sin firmar o las precarias subidas salariales. La Junta de Herrera dio poder a los sindicatos a cambio de paz social. La Junta de Mañueco-Igea sabe que tiene esa paz social sin ceder poder a CCOO y UGT. Y por eso afloran tensiones; también, por la incertidumbre sobre el camino a recorrer. El poder sindical es imprescindible para democratizar la economía, pero ese poder debería proceder más de sus afiliados que de los gobiernos.

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