La vía del diálogo se hace más inexcusable por las 35 horas
TOCA A DIALOGAR. El ensayo de la huelga general del funcionariado por las 35 horas, con ese paro de dos horas en la jornada de ayer, deja una conclusión clara: hay que sentarse a dialogar.
Todas las partes, administración y representantes sindicales tienen que dialogar para buscar una solución al conflicto que, evidentemente, tiene que pagar por un horizonte real. Los funcionarios tienen derecho a saber a qué atenerse y a que se les diga con claridad cuál es el horizonte para la aplicación de las 35 horas.
Es cierto que es un compromiso firmado por el anterior gobierno autónomico, pero no lo es menos que por parte de los partidos que forman el actual existe un compromiso electoral por esas 35 horas. Eso sí, y al igual que ese horizonte real y no ficticio, tiene que quedar claro también que la aplicación de este acuerdo de las 35 horas tiene que ser armonizada con las cuentas de las arcas públicas porque todo va a salir del bolsillo de los ciudadanos.
No es una cuestión de un sector. Las 35 horas pueden beneficiar a unos, los funcionarios de la administración autonómica, pero afecta a todos a través de los impuestos. Esa es la razón por la que ese gasto debe estar armonizado con los impuestos. Porque al igual que existía un compromiso electoral por las 35 horas, también lo había en bajar los impuestos, algo que los sindicatos no están reclamando.
Las centrales sindicales tienen todo el derecho a exigir que se recupere los derechos de los funcionarios, como el de las 35 horas, pero es necesario sentarse a negociar. Y el paro de ayer, que era el ensayo de la huelga general del día 6 de noviembre, lo evidencia aún más al no contar con un sólido respaldo en la convocatoria. Está claro que la vía a seguir no es esa, el camino que debe trazarse es el del diálogo y debe emprenderse desde ya; este lunes tienen una nueva oportunidad.
Y al igual que los funcionarios tiene su derecho a reclamar que se recuperen derechos perdidos como el de las 35 horas, también debe exigirse que se ponga en marcha la bajada de impuestos prometida. Eso es lo que hay que armonizar, porque es obligado remarcar las veces que sean necesarias que las 35 horas benefician a unos pocos, pero afecta a todos porque se sufraga con los impuestos de los castellanos y leoneses. Por eso es necesario sentarse a dialogar para que se enmarque en el ámbito que tiene que enmarcarse.
Todos son argumentos que lo que viene a evidenciar es que la vía del diálogo se hace hoy más inexcusable que nunca para afrontar la aplicación de las 35 horas.