Diario de Valladolid

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EN MENOS de un mes volvemos a la carga con una nueva campaña electoral. Volveremos a escuchar a los políticos hablar de la situación de la España Vaciada. Volveremos a escuchar como ponen por bandera la necesidad de esta lucha y como la harán propia. El país sigue sin Gobierno y nos toca esperar hasta la noche del 10N para tener un nuevo resultado y poder conformarlo, o no.

Mientras los políticos se dedican a malgastar el tiempo en discusiones de patio de colegio, con acusaciones como «y tú más» o «yo no he sido»; la provincia de Burgos se sigue vaciando. Los pueblos cada vez tienen menos jóvenes y, por lo tanto, menos futuro. Mi generación no ha decidido abandonar los pueblos, es la situación de desamparo de estos lo que está obligando a la gente joven a salir de ellos. De poco valen los continuos debates de esta problemática por parte de nuestros representantes si a lo hora de la verdad, un municipio de menos de 50 habitantes tiene que seguir luchando por unos servicios básicos.

Esta profesión te da la posibilidad de hablar con los alcaldes de los pequeños municipios pedáneos que en el siglo XXI tienen que seguir luchando para que sus vecinos puedan tener línea de teléfono o conexión a internet. Campañas como los 5 minutos de parón simbólico del pasado viernes o la llevada a cabo por el club de baloncesto San Pablo, son una clara llamada de atención hacia los que tendrían que estar trabajando en este problema.

La excusa del momento para no llevar a término ninguna acción concreta, es que al no haber Gobierno las comunidades autónomas y las provincias no han recibido su dinero. Pero la ciudadanía ve como sí lo hay para las subidas de sueldos y para aumentar el número de consejeros. Burgos, y el resto de Castilla y León, se encuentran en el tiempo de descuento.

Las plataformas contra la despoblación lo tienen claro, este país necesita un acuerdo de estado para la situación de los pueblos y yo me uno a esa reclamación. Espero que los políticos dejen de tirarse los tratos a la cabeza, como si esto fuera un espectáculo, y se sienten unos frente a otros para no hacer otra cosa que su trabajo.

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