El negocio de las cajas rurales cobra fuerza en la región
LAS CAJAS RURALES de Castilla y León vienen demostrando año tras año que pisan fuerte, pero seguro, gracias a que no se embarcaron en las aventuras inmobiliarias y empresariales que tan caro le costaron a otras entidades de crédito. Así, paso a paso, sin sobresaltos pero con firmeza, las rurales de Zamora, Soria, Salamanca y Caja Viva de Burgos, a las que puede sumarse Cajamar por su importante presencia en Castilla y León, mejoran sus resultados.
Así se observa en el balance de los primeros seis meses del año, en el que las cuatro cajas rurales domiciliadas en Castilla y León han conseguido en conjunto un resultado neto de 24,5 millones de euros. Este importe supone una sustancial mejora de los beneficios después de impuestos, que crecen un 18,3% en relación con el mismo semestre del pasado ejercicio. La buena gestión de las cooperativas de crédito se aprecia también en relación con la media nacional, que superan en más de seis puntos, ya que el incremento del conjunto de estas entidades en el país es del 11,7%, hasta los 355,7 millones.
Además, con los datos del primer semestre de 2019, según los informes financieros publicados por la Unión Nacional de Cooperativas de Crédito, las cuatro entidades casi triplican el avance registrado a finales de 2018, que llegó a ser del 6,6% con los resultados después de impuestos, hasta los 38,7 millones de euros. Al actual ritmo, esto se traduciría en 45 millones al término del año, siempre y cuando las consecuencias de la confusa situación económica internacional no afecten a su gestión.
La principal razón de esta favorable evolución se encuentra en el negocio crediticio. Entre las cuatro rurales, la inversión en créditos ha avanzado un 10%, con un aumento de los activos de 370 millones de euros, lo que ha permitido superar los 4.000 millones en créditos vivos. En el lado opuesto, el ahorro creció un 5,9%, algo motivado por la escasísima retribución de los tipos de interés por parte del mercado bancario.
El buen momento de las cajas rurales puede apreciarse también en el aumento que experimenta su tamaño. Entre Caja Viva y las rurales de Salamanca, Zamora y Soria –con especial aporte de estas dos últimas– suman en activos 6.933 millones de euros, un 6,1% más que lo que contabilizaban al cierre del primer semestre del pasado año.
Todos estos resultados ponen en evidencia el buen momento por el que atraviesan de unas entidades que, aunque modestas, están pegadas al terreno en el que desarrollan su labor y son conocedoras de las necesidades de su clientela y de la aportación que pueden realizar, desde su ámbito, a Castilla y León.