Primeros avisos claros de preocupación de la economía
EL RIESGO DE desaceleración económica parece cada vez más claro y evidente. Y, desde luego, la situación de incertidumbre política, con el consiguiente frenazo en la gestión, no ayuda en nada a evitar esta tensión que se está generando en la economía.
Como ya se indicaba desde estas mismas páginas, los últimos indicadores así lo señalan. Primero fueron las exportaciones que, de la mano del automóvil, suman un fuerte retroceso en el conjunto de la Comunidad y en la práctica totalidad de las provincias.
A renglón seguido, y casi sin solución de continuidad, el consejero de Economía y Hacienda, Carlos Fernández Carriedo, presentaba la contabilidad de la Comunidad, que retrocedía, también ligeramente, y alertaba ya de ese riesgo claro de desacelaración.
Y, ahora, comienzan a conocerse los resultados de las empresas y los síntomas que evidencian parecen querer indicar hacia el mismo camino. La primera es el Grupo Antolín que, según los datos aportados la compañía, alcanzó en este periodo una ventas inferiores al año anterior. Estos resultados se enmarcan en un contexto de descenso de la producción en el sector de la automoción que ya se daba durante el primer trimestre.
La siguiente en ponerse en alerta y en dejar claro que las cosas no van por el buen camino es otra multinacional, en este caso Renault. El gigante del automóvil acaba de anunciar a los sindicatos que se acabaron los tiempos de la bonanza y que toca reajustar. Y eso pasa por la supresión de hasta tres turnos, en Palencia, Valladolid y Sevilla, con lo que se van también varios centenares de empleos.
La razón no es otra que la de la bajada de la actividad, lo que hace a la multinacional del rombo echa el freno y dejar sin efectos eso tres turnos. Ahora será el momento de las negociaciones con las centrales sindicales, donde se verá a cuántos trabajadores de Renault en Castilla y León acabará afectando.
Pero la realidad cruda y dura es que la situación de la economía no invita a que esto vaya a mejorar a corto y medio plazo. Por eso es necesario que las administraciones, todas sin excepción se pongan manos a la obra para llevar a cabo políticas claras de apoyo al resurgimiento de esa economía.
Eso sí, una cosa tiene que ser clara: los trabajadores no pueden acabar siendo siempre los paganos de la situación. Es a ellos a quienes más debe protegerse para cuando vienen mal dadas. Y, además, Renault, en esa negociación que ahora se anuncia, debe tener claro que todo pasa por el cumplimiento de la A la Z del plan industrial.