Los debates enriquecen, las tensiones son innecesarias
Abrir debates políticos no sólo es bueno, sino es sano y enriquecedor democráticamente. Otra cuestión es la oportunidad, la pertinencia y el objetivo que se persigue con algunas intenciones. ¿Es necesario abrir el debate sobre la capitalidad estatutaria de Castilla y León? ¿Es oportuno? ¿Es enriquecedor? ¿Es eficaz? ¿Es imprescindible y necesario para el desarrollo y el progreso de Castilla y León y su diversa sociedad? Esas son las preguntas que hay que hacerse. Esas son la preguntas que debería haberse hecho el ex vicepresidente de la Junta y ahora dirigente del grupo municipal del PP en Valladolid, José Antonio de Santiago Juárez. Porque esas son, seguramente, las mismas preguntas que se hizo durante los 18 años que junto a Juan Vicente Herrera rigió los destinos de esta comunidad y nunca entendió oportuno llevar al estatuto de autonomía el precepto de la capitalidad, a pesar de que protagonizó la última reforma cuando su partido gozaba de mayoría absoluta en las Cortes de Castilla y León.
Un debate de ese calado, que siempre ha estado dormido a propia decisión de los grupos políticos, y que siembra recelos en otras provincias, al margen de quien sea la fuerza mayoritaria, como hemos comprobado estos días, tiene que venir propiciado de un consenso inicial. No la decisión, sino la oportunidad de emprender la discusión. Yeso lo sabe su promotor mejor que nadie. A todas luces resulta inoportuno, eso sin duda, plantearlo de buenas a primeras, como si fuera una ocurrencia sobre la marcha, en un pleno municipal. Porque lo único que puede provocar, como así ha sido, es controversia, tensiones territoriales y, mayoritariamente rechazo. Con lo cual ya se pierde la aspecto más enriquecedor, es decir, la posibilidad de debatir sobre esa cuestión que lleva aparcada por todos, incluso y sobre todo, por los que gobernaron durante los últimos 18 años. Yla mejor prueba de que se sabe a priori que no existe un consenso es que la propuesta soltada como una bomba política en el pleno del consistorio vallisoletano no cuenta con el aval ni siquiera de todos los concejales del PP. Una lástima que se no se aprovecharan 18 años para abrir este debate que ahora se pretende colocar sobre la mesa de la política regional de forma apresurada. Y que lo único que ha conseguido, a simple vista, es tensionar al propio partido de quien lo propone.