Diario de Valladolid

EDITORIAL

Urge transparencia con las listas de espera

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De ser ciertas las acusaciones vertidas ayer por el portavoz del nuevo gobierno de la Junta de que el anterior equipo de gobierno maquillaba los datos de las listas sanitarias sería un escándalo de proporciones terribles. De ser verdad, claro. Porque Francisco Igea, tras señalar que las listas quirúrgicas esconden 9.000 pacientes más y las de consultas 60.000 de los que declaraba el departamento que dirigía Antonio Sáez Aguado, señaló que se va a abrir una investigación consultando con los gerentes hospitalarios para descifrar cuál es el motivo del desfase entre lo que contabilizaba el anterior equipo rector y lo que ha detectado el nuevo que acaba de aterrizar.

Son acusaciones y sospechas demasiados serias como para ser deslizas en una rueda de prensa tras un consejo de gobierno en el que no se abordó el asunto. Es tan seria y grave la sospecha de que se está engañando a los ciudadanos sobre un asunto tan sensible como las esperas sanitarias que requieren una comparecencia inmediata de la nueva titular de la cartera, la doctora Verónica Casado, que debe empezar a ejercer su función porque hasta ahora más parece Igea el titular de Sanidad que ella. No puede tardar un día más en salir a dar explicaciones. Primero públicas a los medios. Pero también en sede parlamentaria. Ella misma debería propone su comparecencia antes de que lo haga la oposición, que parece más pendiente del chascarrillo y el twitter que de asuntos de esta enjundia que de verdad afectan a los ciudadanos.

Pero además la Consejería de Sanidad debe hacer lo que ya han hecho todas las comunidades autónomas:publicar las listas de espera con los parámetros que marca el real decreto que rige esta acción. Porque, inexplicablemente, se siguen ocultando. Lo que ayer ofreció el portavoz es una interpretación de esas listas, pero no dio las listas. Y limitarse a ofrecer su versión de una realidad en vez de ofrecer los datos de esa realidad dista muy mucho de lo que se concibe como transparencia.

El asunto puede resultar tremendamente grave si se demuestras que se daban instrucciones para minorar a los pacientes, aunque no parece que sea así, y más bien es un caso de terminología entre pacientes totales y estructurales.Otra cosa es como se contabilicen los pacientes. Pero lo mejor es claridad y transparencia y para eso nada mejor que la comparecencia de la, de momento, desaparecida consejera de Sanidad.

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