Virgen del turismo fluvial
LA otra mañana la Virgen del Carmen, patrona de los hombres de la mar, surcaba las aguas del río en el 20 aniversario de la asociación Amigos del Pisuerga. Aquella idea nació en tiempos del recordado Lucio Martín, el ‘Catarro’, único marinero de agua dulce que he conocido y que hablaba con la voz rasgada de los balleneros de mi pueblo en tiempos de mi tatarabuelo.
A proa, la estrella de los mares, a los remos, devotos de río y desde los puentes y las orillas, vítores, aplausos y pétalos voladores. Y a bordo, sonando la dulzaina como es de recibo. Allí estaba esa ciudad que es claramente de río.
Hay otra parte de la ciudadanía que no se bañó nunca en sus aguas, ni tomó el sol en su playa, ni pescó en su ribera, ni remó en las barcas del Catarro driblando la espuma en la pesquera del Puente Mayor, ni se enamoró a la orilla, ni robó una rosa de la Rosaleda para certificar un beso. Allá ellos. Se lo han perdido.
Pues bien, remando, remando pensaba en si este gesto era turismo fluvial o solo devoción mariana. De lo segundo, a juzgar por los aplausos, no había duda. Ya lo dijo el padre Teófanes, ex cronista oficial de Valladolid, en la pradera de Las Moreras antes de la procesión. Donde sí pudieran existir algunas lagunas es en lo del turismo fluvial, pues la procesión tenía mucho más recorrido si tenemos en cuenta que en esta región sí hay playa, canales y puertos.
Al menos una treintena de áreas de baño reguladas en cauces de ríos. A lo que sumamos centenares de embarcaciones: algunas en espacios naturales y culturales para pasajeros y turistas, otras atracadas en los puertos de los clubes náuticos de los pantanos, sin contar la legión de patrones de barco y la marinería en activo.
Y Vega Terrón –eterno desconocido– ese puerto salmantino que nos comunica con el Atlántico y donde atracan barcos a diario. A todo esto se unen los piragüistas, que son los delfines de nuestros ríos. Un deporte que debiera de ser seña deportiva regional. La cuestión es saber si se promociona en conjunto, si se da a conocer en la oferta turística del estío o vamos a tener que pasear a la estrella de los mares por el mapa de turismo fluvial de esta comunidad multicomarcal.
Por cierto, tierra de marinos, navegantes y descubridores. Que la Virgen ilumine a nuestros gestores turísticos o que alguien les dé un chapuzón para que espabilen.