EDITORIAL

El sector vinícola como motor económico

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LOS NÚMEROS HABLAN por sí solos. Y de nuevo vuelven a situar al sector del vino como uno de los motores más importantes con los que cuenta la economía de Castilla y León.

Y eso es algo que no se discute porque los números así lo reflejan. Los últimos evidencian la fortaleza del sector y vienen a poner de relieve el fuerte incremento de las ventas que, en esta ocasión, registra la Denominación de Origen Rueda. Tanto que le permite lograr su récord histórico en apenas seis meses.

La razón de este resultado récord es clara. No bajar la guardia, seguir innovando y mejorado añada tras añada los vinos. No hay más secreto que el de no conformarse y el de seguir trabajando y, sobre todo, apostando por la calidad. Esa es la seña de identidad de los bodegueros no sólo de la DO Rueda, sino de todas y cada una de las Denominaciones de Origen de la Comunidad. Por eso hace bien la presidencia de la DO en dejar claro que estos resultados lo que muestran es que se debe seguir trabajando en la misma línea para continuar ofreciendo a los consumidores la máxima calidad.

Una calidad que, entre otras cosas, permite también obtener un récord en el número de medallas logradas por distintas referencias, acogidas a la marca de calidad, en los concursos nacionales e internacionales más prestigiosos del sector en los primeros seis meses de 2019. La abundancia de la cosecha de 2018 y la incorporación de hectáreas al distintivo son dos de los motivos del incremento de la comercialización, pero no los únicos. Se está creciendo en producción, pero la cuestión es que el vino, después de producido, hay que venderlo y resulta evidente que el mercado, el cliente aprecia la calidad de los vinos de la DO Rueda, como la del resto de las denominaciones. Eso es tanto como reconocer que el consumidor sabe del buen hacer de los viticultores y bodegueros. Y todo ello en un contexto de contención del consumo de vino por los ciudadanos, ya que los datos medios del resto de las DO del territorio nacional así lo apuntan, pero es que, además, las expectativas es continuar creciendo.

Castilla y León tiene un enorme potencial vitivinícola que desde las administraciones debe saber protegerse y potenciarse porque es un motor de la economía.