La deuda obliga a cambiar el nefasto modelo de financiación
EL ENDEUDAMIENTO de Castilla y León mantiene su tendencia alcista, según confirmó ayer el Banco de España. El nuevo Ejecutivo autonómico recibirá una herencia de 12.448 millones de deuda, el 21% del Producto Interior Bruto de la Comunidad autónoma. En los últimos cuatro años, la deuda autonómica ha aumentado un 33%, diez puntos más que la media de las autonomías. Pese a este incremento, Castilla y León mantiene un endeudamiento 3,4 puntos inferior a la media. Sus cuentas están más saneadas que nueve comunidades y menos que siete.
En este contexto, el actual Gobierno regional aseguró que su deuda caerá este año por debajo del 20%, un objetivo que dependerá ahora del nuevo ejecutivo que se forme tras los resultados del 26 de Mayo.
El nivel de endeudamiento y el déficit acumulado revela las carencias de un modelo de financiación nefasto para esta Comunidad que necesita un cambio radical para atender con criterios de suficiencia las necesidades especiales de Castilla y León en cuanto a que el coste de la sanidad, de la educación y de los servicios sociales son superiores por su densidad demográfica, su dispersión y su sobreenvejecimiento.
Las nuevas Cortes y el nuevo Ejecutivo deben reeditar como un asunto de Comunidad la propuesta de un cambio de modelo y urgir al Gobierno central a modificarlo garantizando que los servicios esenciales reconocidos en la Constitución y en el Estatuto de Autonomía se presten por igual en las zonas rurales que en las urbanas.
El balance publicado por el Banco de España pone de manifiesto la existencia de grandes diferencias en los niveles de endeudamiento y por lo tanto tratar de forma igual a los desiguales no deja de ser una discriminación.
La Comunidad autónoma debe seguir en su línea de austeridad y reivindicación.Austeridad en no disparar sus gastos para no incurrir en un mayor déficit y reivindicación para reclamar con firmeza y unidad lo que es una urgencia sobre todo en épocas de recuperación: un modelo de financiación.
Como defendió el presidente de la Junta ante el titular del Gobierno el vigente sistema ha sido incapaz de aportar los recursos suficientes y ha obligado a las comunidades a incurrir en déficits y endeudamientos imposibles, por lo que es imprescindible la reforma y corrección de los déficits actuales de lo que depende la sostenibilidad de los servicios públicos fundamentales como son la sanidad, educación, servicios sociales y dependencia.
La persistencia de una elevada deuda revela la permanencia de estos déficits y obliga a exigir con urgencia un modelo de financiación justo e igualitario.