EDITORIAL

La defensa de la remolacha como apuesta por el campo

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EL RECORTE DE las ayudas que la industria Azucarera anunció y ejecuta ya para los contratos de remolacha de la próxima campaña llegará hasta la comisión de Arbitraje. Asaja lo había avisado en el mismo momento que Azucarera comunicó el recorte y el sindicato agrario acaba de hacerlo efecto, como una defensa del sector. Y no le falta razón, sobre todo porque no se puede romper el Acuerdo Marco Interprofesional (AMI) de forma unilateral, como así acaba de suceder.

La industria amparó su decisión en un artículo del acuerdo marco en el que se señala que pueden variarse las condiciones por situaciones coyunturales. Y Asaja, que como recuerda su presidente autonómico ya manifestó entonces «su desacuerdo», hace ahora lo propio: acogerse al derecho de acudir a un árbitro para que determine quién tiene la razón. Aseguran desde la organización agraria que no han sido capaces de convencer a Azucarera, aunque les han indicado las consecuencias que iba a tener y la realidad parece darles la razón. Los agricultores, en su mayoría, no están dispuestos a sembrar por debajo de ese precio acordado y pactado.

Con este escenario como telón de fondo, los primeros días de junio se convocará una reunión de la Mesa Nacional, que será la encargada de solicitar este arbitraje. Se trata de una especie de juicio en el que esperamos que se dé la razón a Asaja y, por lo tanto, Azucarera tenga que pagar a los cultivadores en las mismas condiciones que en años anteriores.

Desde Azucarera se asegura que si en este cara a cara, el árbitro da la razón a Asaja, aceptarán y aplicarán su resolución. Eso sí, mantienen en todo momento que la lectura que realizan de la cláusula es la correcta.

Es cierto que es de desear que el precio del azúcar a nivel internacional comience a remontar y en la próxima campaña se pueda recuperar la senda de los beneficios. En este sentido, la Comisión Europea ya ha avanzado que la producción azucarera en la UE se reducirá. El esfuerzo de los agricultores pone de manifiesto la apuesta por el mantenimiento de la remolacha como unvalor seguro a potenciar y proteger.

Pero más allá de todas estas diatribas, lo fundamental, aquello en lo tienen que ir de la mano la industria y los agricultores es en la defensa de la remolacha, que no es ni más ni menos que la apuesta clara por el futuro de un sector, el primario, que aún resulta vital para la economía de Castilla yLeón.

Lo que se está jugando en esa comisión del arbitraje es casi que se mantenga una producción de remolacha, en la que la Comunidad es líder nacional. La realidad es que la defensa de la remolacha es, sin duda, una defensa del campo.