Diario de Valladolid

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RESULTA curioso ver la desvergüenza política en todo lo que tiene que ver con la despoblación. Desvergüenza, porque sólo así pueden calificarse el que esos mismos políticos que con sus decisiones, políticas, han abandonado a los pueblos a su suerte, se coloquen detrás de la pancarta en la que las gentes que aún quedan, cada vez menos, en ese mundo rural exigen un futuro.

Algo que, curiosamente, esos mismos políticos y sus políticas les han venido negando sistemáticamente. Nadie desde el Gobierno de Madrid, ya sean de derechas o de izquierdas, del PP o del PSOE, se han preocupado un ápice por los pueblos. Al contrario, han visto como se despoblaban, cómo languidecían muchos de ellos hasta desapecer sin hacer nada. Más allá de mesas, agendas y bancos de pensadores sobre despoblación. O acuerdos en las Cortes que no pasaban de ser un brindis al sol.

Pero hete aquí que llegan las elecciones, y nada menos que dos procesos electorales seguidos, y todos ellos se proclaman rurales, se colocan sus vaqueritos, sus chalecos de entretiempo, sus camisas de cuadros y sus botas, todo ello de marca, y se dan paseos por los pueblos. Que si ahora abrazo un ternero, ahora acaricio una oveja y mañana, si se lo colocan en suerte, son capaces de darle una pase de pecho a una becerra. Todo sea por el voto, que el sentido del rídiculo y la desvergüenza hace mucho que la perdieron. Y más en campaña.

Pero el colmo es que las gentes del PPy del PSOE, al fin y al cabo son ellos los que llevan alternándose el Gobierno de la nación estos 40 años, se metan en la manifestación de este domingo en Madrid y la ensucien con sus mensajes y acusaciones inútiles del ‘y tú más’. Claro que el resto de partidos, los nuevos, Podemos y Ciudadanos, y aquellos que no lo son tanto, como IU, ya apuntan maneras. El problema es que los políticos y sus políticas sólo se acuerdan del mundo rural, de los pueblos y de sus gentes como los mineros de Santa Bárbara, cuando truena. Es decir, cuando llegan las elecciones y sus votos cuantan para mantener las poltronas de unos y otros. Esa es la razón por la que se plantaron enMadrid y quisieron robar el protagonismo de la manifestación a las gentes de los pueblos.A esas gentes que para los políticos este domingo no eran más que miles de señores Cayo por los que disputarse el voto. Gentes de una España vaciada y abandonada por esos mismos políticos.

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