Diario de Valladolid

La mujer que ‘placó’ los mitos

Descubrió con 30 años un deporte en el que ha dejado huella, primero por luchar por el equipo femenino y después ser la primera mujer directiva en un club de rugby de élite

MaríaMorán posa en los campos de Pepe Rojo. En la foto antigua, posa (arriba a la derecha) con el primer equipo femenino, entrenado por un joven ManuSerrano-J. M. LOSTAU

MaríaMorán posa en los campos de Pepe Rojo. En la foto antigua, posa (arriba a la derecha) con el primer equipo femenino, entrenado por un joven ManuSerrano-J. M. LOSTAU

Publicado por
Guillermo Sanz

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La leyenda china de Hua Mulan (la misma que inspiró a la película de Disney) tiene su esencia en la figura de Fu Hao, una mujer que llegó a dirigir como general las tropas en varias batallas. Su carisma y su capacidad de liderazgo la llevaron incluso a controlar su propio feudo dentro de las fronteras del imperio chino. Ese espíritu guerrero ha viajado desde el 1200 antes de Cristo hasta la actualidad para materializarse en la figura de María Morán, la ‘jefa’ de El Salvador.

En su infancia, María Morán no fue criada en el noble arte de la guerra. Ni siquiera en la batalla simbólica que representa un partido de rugby. Lo observaba tímidamente desde la distancia. Su tío entrenó con el padre Bernés y sus primos jugaban. Mientras, ella jugaba «a todo lo que pillaba» en el patio del colegio y disfrutaba tanto en el viejo como en el nuevo Zorrilla del fútbol con su padre. «Iba a ver algún partido de rugby con mis primos, pero a mí lo que me llamaba la atención era ver entrenar en Fuente la Mora a las chicas del CDU. Subía a Pepe Rojo con la excusa de ir a ver a mis primos, pero iba a verlas a ellas. Un día me atreví a acercarme a preguntarlas que si podía jugar», recuerda.

«Mi caso es atípico, porque empecé con 30 años sin haber practicado antes ningún deporte federado, pero el rugby me enamoró», reconoce. Así, unos jovencísimos Juan Carlos Pérez y Manu Serrano se convirtieron en sus primeros guías en el camino del oval. «Todo el mundo pensaba que se me había ido la pinza, pero necesitaba hacerlo. Cuando veía a las chicas sentía envidia», recuerda. El paisaje ha cambiado mucho en la carretera de Renedo desde aquella generación de pioneras que entrenaba en el ‘campo de las vacas’ a las que acogió El Salvador desde el CDU. La corriente alterna que significaba el rugby femenino ha dado paso a una corriente continua que comparte la misma mesa que el resto de los miembros de la familia chamiza; un camino que se ha tardado dos décadas en recorrer. «Una de las peleas que me planteo cuando llevo más tiempo era la de que el rugby con mujeres fuera un deporte más consolidado, porque aparecía y desaparecía y no había competición. Cada vez que aparecía estaba presente y cuando desaparecía bajaba la cabeza, porque era una sensación de angustia tremenda, porque no podía hacer el deporte que quería. Lo que hemos peleado es para que las mujeres puedan decir que no. Si no tienen la opción de jugar no tienen la oportunidad de decir que no», explica.

Con la espina de no haberse vestido antes de corto, la ‘Jefa’ como es conocida en Pepe Rojo (gracias a Craig Lyons, que la bautizó como ‘hefa’, una palabra neozelandesa para referirse a los terneros, vocablo que derivó en jefa) se retiró de los terrenos de juego con 44 años. La realidad no aportó un bálsamo para calmar el dolor de la bofetada que la había dado, y las lágrimas acompañaron al adiós con la que las chamizas no sólo despedían a su capitana y a parte de su historia, también a una «mala jugadora, pero una jugadora de equipo dentro y fuera del campo» que llevó su ímpetu de talonadora a los despachos para convertirse en la primera directiva con nombre de mujer en un club de rugby élite. «Hansen me llamó. Nos sentamos en la grada y me propuso ser directiva. Me temblaban las piernas. No es algo que hubiera imaginado. Creo que Hansen vio en mí alguien que iba a pelear con el club».

En cinco años, Morán se ha convertido en una de la fichas más activas del tablero directivo de El Salvador (donde además se encarga de la responsabilidad social y ayuda en marketing y patrocinio). Además, la fuerza con la que la vallisoletana llama a la puerta permite que se abran nuevos pórticos, como el de la Federación Española, donde fue directiva, vicepresidenta o mánager de la selección española de XV.

Aunque rehúya ese mérito, María Morán ha puesto su semilla para que Pepe Rojo sea un vergel en el que crecen rugbiers con nombre de mujer. La metáfora de la melé, del todos jut@s somos más fuertes, tiene ya raíces bajo el césped de Pepe Rojo. «A veces me planteo que tengo que trabajar más que nadie para que se dé visibilidad a la mujer. Quiero ser la portera, la que mantenga la puerta abierta para que las demás entren. No quiero ser un espejo para nadie, porque tengo muchos defectos, sólo quiero que las chicas vean que sí se puede y que ayuden a tirar de un carro, que es muy pesado, pero está cargado de cosas bonitas», explica, al tiempo que invita a otras mujeres a allanar el camino para las demás mujeres. «Hay muchas mujeres que no han ensayado, que no han golpeado a palos o que no han ganado un torneo, y aún así han hecho mucho por el deporte», concluye.

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