Una década en el pelotón
El club ciclista celebra su décimo aniversario con la presentación de su equipo júnior / La Copa de España se convierte en el objetivo prioritario para esta temporada

Presentación del equipo ciclista júnior del club, acomapañado por las personas que han formado parte del Tinlohi durante sus diez años de vida.-PABLO REQUEJO
Lejos de las ruedas de Froome o Quintana, los pedales se mueven a ritmo constante a pesar de que el viento en ocasiones venga a la contra. El romanticismo de los directivos y la ilusión de los corredores del futuro mantienen latiendo el corazón de pequeños pelotones como el del Tinlohi, que el pasado fin de semana celebró su décimo aniversario rodeado de la familia que ayudó a dar un nombre al club ciclista vallisoletano, que comienza una temporada ilusionante.
Hay que remontarse una década, hasta 2009, para encontrar dónde se puso la primera piedra de color rojo. El actual director deportivo del Tinlohi, Miguel Sáez, vio cómo Valladolid se convertía en un eral más allá de las escuelas. Los diamantes del sillín y los pedales no encontraban un espacio en el que pulirse más allá de su etapa escolar. «Me daba rabia que no hubiera continuidad. Al corredor que es bueno, su padre le busca un acomodo, al que anda poco, el padre no se preocupa de llevarle fuera a entrenar», recuerda. Así llamó a la puerta de Ángel Lozano, mecenas de un proyecto que comenzó con cinco corredores.
A partir de ahí, el Tinlohi se convirtió en un tiovivo, plagado de subidas y bajadas en el número de ciclistas en sus filas. Después de contar con equipos cadete, júnior, sub 23 o de féminas, el cerco rojo se ha cerrado hasta el equipo júnior, que afronta esta temporada con ocho corredores. «Uno se han ido a León y otros a Aranda. Quedaron tres y querían seguir, así que nos hemos reforzado con cinco chicos de Madrid que han estado en el podio o han ganado en varias carreras», explica Sáez.
La cantidad y la calidad no siempre van de la mano. Independientemente del número de ciclistas que han vestido cada año el maillot rojo del Tinlohi, el club se ha paseado por los podios autonómicos y nacionales desde su nacimiento. Pasando páginas de la hemeroteca, uno se puede encontrar nombres como los de Alberto Gómez, Borja Carracedo y Miguel Sáez, los tres campeones de Castilla y León, ganadores de la Copa de España por equipos e integrantes de la selección española. Especial mención merece el caso de Miguel Sáez, que consiguió un subcampeonato de España en ruta y otro en pista y añadió a su currículum tres oros nacionales como corredor con discapacidad.
A esa hornada ganadora la siguieron otras que comenzaron a dar pedales con el objetivo de llegar a lo más alto. Es el caso de Daniel Cavia, campeón de España infantil o el de Adrián Sigüenza, campeón de España en contrarreloj por equipos. Los dos ciclistas del Tinlohi están destinados a hacer un buen papel tanto en el Campeonato como en el Trofeo de Castilla y León, además de subrayar, junto a sus compañeros madrileños, el sueño de la Copa de España. «En el 2012 se perdió la Copa de España el último día en Villarreal. Esa espina quedó clavada. Este año tengo ganas de quitármela por equipos», confiesa Miguel Sáez.
El 16 de marzo, precisamente en el mismo escenario en el que se perdió la de 2012, la Copa de España dará el pistoletazo de salida. Será la primera de las seis escalas que hará por la geografía nacional (dos en Cataluña, una en Madrid, una en Asturias y una en Castilla y León). «Va lo mejor de España, pero tenemos cuatro o cinco corredores que pueden estar adelante. Por equipos tengo mucha ilusión de hacer un buen papel», confiesa el director deportivo del Tinlohi.
El equipo, preparado por el ciclista Noel Martín (guía olímpico de tándem en Río 2016), afronta una temporada ilusionante, aunque el primer objetivo del club presidido por Jorge Merino no es el de subirse al podio. «Nuestro objetivo ha sido dar continuidad a los chicos. Tener un equipo era una facilidad para los padres, que los chicos practicaran su deporte favorito en casa. Luego, han acompañado los resultados», celebra Miguel Sáez.
A pesar de que las notas son sobresalientes sobre el asfalto, el futuro del Tinlohi es «incierto», como reconoce Sáez. Este año, el número de participantes se ha reducido a la mitad con la salida de los cadetes y los giros que hagan en otros clubes pueden comprometer el futuro del equipo. La crónica negra que acompaña a la figura del ciclista en las carreteras tampoco ayuda a conseguir engordar la cantera del pedal. Los atropellos son un peligro latente en la cabeza de los padres que, en ocasiones, lo ven como «un deporte de riesgo», una imagen que intentan borrar desde el Tinlohi: «Yo voy con los chicos a entrenar protegiéndoles con un coche. Si se cae alguno se le va a curar y si alguno pincha se le va a arreglar la bici», explica.