El rugby vuelve al patio
El colegio El Pilar se convierte en la alternativa a los grandes clubes como único centro de Valladolid con equipo federado / El campo de hierba sirvió para retomar hace tres años una actividad en la que participan 25 niños sub 6 y sub 8

Los jugadores del equipo de rugby de El Pilar posan junto a sus entrenadores en el campo de hierba del que dispone el colegio.-J.M.LOSTAU
El Salvador y el VRAC son, hoy por hoy, los reyes del oval. Sin embargo, los primeros pasos que llevaron a los equipos vallisoletanos hasta el trono nacional los dieron en los patios de un colegio. Con vistas a San Pablo, El Salvador lo hizo en el colegio que da nombre al club. El VRAC dio sus primeras clases en el colegio Lourdes de Valladolid. Las raíces del rugby local se sentaron en un pupitre que abandonaron hace años. Hace tres años, el colegio El Pilar volvió a regar esa raíz, consiguiendo que creciera y diera 25 frutos; uno por cada niño que disfruta de los valores del oval al salir de clase.
El Pilar se ha convertido en una ‘rara avis’ dentro de la ciudad. Es el único colegio que cuenta con equipo de rugby; una actividad que ya regó los patios del histórico centro educativo hace dos décadas, cuando existió un equipo que se esfumó por falta de espacio para entrenar. La chopera y el campo de arena se convertían en un banco de entrenamientos que hoy ha dado paso a un campo de hierba natural; la joya de la corona de El Pilar. «La idea de ofertar rugby nos llegó cuando tuvimos campo de hierba. Una cosa llevó a la otra, El Salvador contactó con nosotros y nosotros somos conscientes de que el rugby es un deporte fuerte en la ciudad», explica el director deportivo del colegio, Carlos Paredes.
Bajo la experimentada batuta de El Salvador, pero como ente independiente, el oval se convirtió hace tres años en un alumno más de El Pilar... y en uno de los populares. Hoy son 25 los niños y niñas de categorías sub 6 y sub 8 que visten la casaca amarilla y azul que estrenaron este año. «Es verdad que el rugby no se ve tanto por la tele, pero lo bueno, además del boca a boca, es que ellos se lo pasan bien. En el rugby entra todo el mundo y eso es algo que atrae a los padres. Nosotros buscamos educar con el deporte y el rugby nos lo pone muy fácil», explica.
Sin competición en los Juegos Escolares, los jugadores de El Pilar miran el calendario de la cantera de El Salvador y marca sus mismas fechas, redondeando en rojo aquellos días en los que hay torneo de cantera. «Cuando era joven recuerdo que nos reuníamos los miércoles en Pepe Rojo para jugar contra otros colegios, pero esa esencia se perdió», recuerda Jorge Hernández, la persona que cogió las riendas de los equipos.
Junto a María Vega y Maika Martí (los tres entrenadores pertenecientes al ‘Chami’), Jorge forma a una generación que, a pesar de su juventud ya sabe lo que es competir. «Viene de base, pero la evolución es impresionante. La competición les sirve para darse cuenta de que no son los mejores, de que no es tan fácil... y eso sirve para que se pongan las pilas», explica Hernández, que asegura que sus pupilos «Dan la cara. Somos exigentes para que, si en el futuro siguen jugando, den la talla». Así, el cuarto puesto en el INVI o perder el año pasado por un único ensayo contra el equipo ‘A’ del VRAC entran en su diario de méritos deportivos.
«Afianzar las normas y los valores de entrega y respeto» son puntos que El Pilar va sumando cada día en su cantera. El campo de césped natural se ha convertido en un pequeño oasis en el que también crece el futuro del rugby vallisoletano. En este caso, ése manto verde ha sido sobre el que se ha servido esta oportunidad, pero desde el centro esperan que sean más los colegios que sigan sus pasos y dibujen un balón oval en el encerado: «Nosotros estaríamos encantados. Es difícil encontrar colegios. En nuestra red, por ejemplo, sólo hay uno en Jerez y nosotros», explica Paredes. «Si todos los colegios tuvieran un trozo de césped, todos tendrían rugby», añade Hernández.
El Pilar sigue siendo, curiosamente el único pilar que sujeta el rugby escolar en Valladolid. Lo hace convencido de acompañar a sus alumnos hasta su graduación. «Hemos empezado desde abajo y vamos a ir creciendo», asegura el director deportivo del centro educativo con una tesis que subraya el encargado de enseñar a los jóvenes rugbiers en clave de diversión las líneas maestras de este deporte. «Intentamos que vaya a más, que el club haga cantera. El siguiente paso es que tenga una categoría más. La Sub 8 ya la tenemos afianzada... ahora vamos a ir a por la sub 10», promete el técnico.