El futuro vence a los elementos
Ni la lluvia ni el frío impidieron que 1.200 jóvenes rugbiers disfrutaran del evento, que cumplía su 15º cumpleaños / Las canteras de El Salvador y del VRAC se llevaron los triunfos en un torneo que recaudó fondos para combatir la diabetes

Un jugador de El Salvador se escapa del intento de placaje de un rival delVRAC durante la celebración del INVI.-J.M. LOSTAU
El invierno es época de bufanda, gorro, guantes y abrigo, pero también es el momento en el que el balón oval se enfrenta a pecho descubierto con los elementos. Los rugbiers son como los carteros de la antigua usanza, mensajeros que si tienen un objetivo en su GPS no hay nieve ni lluvia que les frene hasta llegar a su destino; una máxima que pusieron sobre el tapete de la práctica los 1.200 jóvenes jugadores que dieron forma a una nueva edición del torneo INVI.
Un año más las canteras del rugby nacional acuden a la llamada de El Salvador, club que organiza desde hace 15 años un evento que ha servido sobre el mantel de Pepe Rojo más de 350 partidos repartidos en cinco campos de competición. Desde sub 6 hasta sub 12, los pequeños jugadores de once clubes siguieron las huellas que en el pasado dejaron sobre el mismo terreno iconos del oval como César Sempere, Dani Marrón, Juan Ramos, Víctor Sánchez, Jaime Nava o Ferrán Velasco. La mayoría de los integrantes del XV del León pasaron por Valladolid, donde enseñaron sus dientes cuando aún eran cachorros.
En una cita en la que participaron las canteras de Aparejadores, Palencia, Salamanca, El Bierzo, Tasman Boadilla, Las Rozas, Leganés y Getafe, la Denominación de Origen local demostró que los pequeños tienen en sus genes el mismo poderío de los mayores. Así, El Salvador y VRAC se repartieron los laureles del torneo internacional. En sub 12, la categoría más mayor después de que este año se cayera de la terna por motivos de agenda los sub 14, los colegiales se llevaron el triunfo final, escalando a lo alto de un podio en el que estuvieron acompañados por Industriales Las Rozas Tasman Boadilla.
En sub 10, los galones de campeones se tiñeron de azul. El VRAC Quesos Entrepinares se hizo notar en el podio con un equipo en el primer cajón y otro en el tercero. En un TOP-3 completamente vallisoletano, el SilverStorm El Salvador finalizó el INVI´19 como subcampeón en esta categoría.
A pesar de que las dos categorías más pequeñas, sub 8 y sub 6 contaban con carácter no competitivo, destinando sus objetivos a la promoción del rugby entre los más pequeños, Valladolid demostró tener potencial desde las raíces. El equipo A del VRAC, en sub 8, y el equipo A de El Salvador, en sub 6, fueron los más destacados sobre el campo de hierba.
La fiesta iba más allá de los drops, los ensayos o los golpes de castigo. Desde su nacimiento, en 2004, el INVI siempre ha tenido una buena causa como invitada; un motivo por el que se han volcado todos los clubes asistentes al Torneo Internacional de Invierno para las canteras de rugby. «Desde el primer momento hemos hecho campañas contra el cáncer infantil, la leucemia, Unicef... siempre hemos querido estar vinculados a una causa social», asegura Víctor Acebes, padre de un torneo que ha prestado su mano para luchas como Una mirada para Lucía, la lucha contra el Síndrome Rett o a favor de Ascol.
En esta ocasión, la diabetes ha sido el rival común para los 64 equipos que desfilaron durante la mañana del sábado por las instalaciones de la carretera de Renedo. Este año, el invitado era la Asociación Diabetes Cero, que ha encontrado en el rugby un aliado para empujar en su particular melé. Los equipos participantes pasaron por caja para apoyar la causa. Una vez más, el rugby muestra su cara más solidaria y suma 940 euros a la investigación para la diabetes; una contribución bien recibida por la asociación: «Es una de las aportaciones más importantes que hemos conseguido en Valladolid y queremos agradecer la gran ayuda que va a suponer para luchar contra enfermedades como la diabetes tipo 1», aseguró Javier García, delegado de Diabetes Cero en Valladolid.
La causa social es inherente al INVI, un torneo que ha sufrido metamorfosis con el paso de los años, pero que nunca ha perdido su vertiente solidaria. Atrás queda el capítulo piloto de una competición que nació hace 15 años ante el déficit de competición para los más pequeños. «El INVI nace a consecuencia de que hace 15 años había muy poca competición de rugby base. Decidimos hacer uno en invierno, antes de los campeonatos de España, para que los clubes pudieran medirse y comprobar su nivel», explica Víctor Acebes.
Los sub 14 y los sub 16 fueron los que pusieron las primeras piedras de un proyecto que comenzó con la participación de seis clubes. La voz se corrió, el sello de El Salvador era garantía de éxito y en ocasiones ha recibido hasta 20 clubes. Sin embargo, el INVI ha ido evolucionando y las dos categorías primigenias ahora no aparecen en el programa del evento. Han dejado paso a las categorías más pequeñas; una realidad que se ha convertido en un termómetro para comprobar el crecimiento del rugby de cantera: «Al principio no había ni linces ni jabatos. Eran muy poquitos los clubes que venían, porque era pocos los equipos de cantera, que han ido creciendo con el tiempo», asegura.
Ahora, con el INVI siendo ya un invitado más en el invierno, como Papa Noel, las campanadas o el roscón de Reyes, el club saca del estuche su lapicera para trazar los planes de un nuevo torneo, uno en el que encuentren su hueco los ‘desterrados’ sub 14 y sub 16, como explica Víctor Acebes. «Estoy presentando un proyecto de sub 12 a sub 6 y otro de sub 16 y sub 14. Queremos mantener la idea, aunque sea con dos categorías», concluye el directivo de El Salvador.