Llave hacia una puerta segura
Medio centenar de mujeres participan en el seminario gratuito impartido por el club de artes marciales mixtas / Aprendieron las nociones básicas para defenderse con el grappling de una posible agresión
Dos de las alumnas del seminario de grappling enfocado a la defensa personal de las mujeres realizan una llave ante la mirada de sus compañeros.-J.M. LOSTAU
Muchas son las mujeres que no se sienten seguras. Las noticias sobre violencia machista o agresiones sexuales que cotidianamente gotean en los telediarios alimentan un clima de inseguridad para muchas personas a las que les gustaría tener una llave encima para abrir la puerta de un lugar seguro. Con este propósito, Los Caballeros de Oc sirvieron el pasado fin de semana un Seminario gratuito de grappling para defensa personal femenina en el que participaron medio centenar de mujeres.
No es la primera vez que el club de MMA propone una actividad de este tipo, un movimiento guiado por unos hilos que su responsable, Óscar Panadero, entiende como lógicos. «En una sociedad como en la que estamos, con altibajos de seguridad, agresiones y demás es casi imperativo que la gente coja un poco de autoconfianza», expone.
Dar argumentos físicos para responder a una agresión sexual es uno de los motores que movió el seminario impartido por Panadero y que se movió sobre el eje del grappling, una modalidad de lucha que no ha sido elegida por el dedo del azar. «El grappling está elegido por una razón estratégica. No soy partidario de detener una acción violenta con algo que pueda constituir un delito. La calle no es un tatami, pretender enseñar a golpear carece de sentido real. El grappling da una forma efectiva de trabajo invirtiendo un mínimo de fuerza», explica.
Madres, hijas, amigas, compañeras de trabajo... mujeres dispuestas a aprender a dar respuesta a una agresión sexual. Para ello, aprendieron sus primeras pinceladas sobre el lienzo de este arte marcial. Lo hicieron trabajando la base de varias técnicas de estrangulación (collar choke, loop choke, mataleón y bulldog choke), así como escapes, raspados y otras alternativas para revertir la situación antes de salir corriendo. «Hemos practicado el estrangulamiento, tanto con el propio cuerpo como con cosas de alrededor, como ropa propia o del agresor», explica Óscar Panadero.
«No sé si un poco influida por la situación que hay o porque siempre me ha llamado la atención, pero lo vi y decidí apuntarme. El curso se enfocó a movimientos y llaves que puedes usar en una agresión sexual o de otro tipo. Son técnicas muy útiles para aprender a inmovilizar para salir corriendo o avisar a la policía», explica Elena Barba, que fue acompañada de su madre y una amiga.
El fin último no es el de que la víctima se convierta en agresor, sino conseguir una tregua temporal que permita escapar hacia un lugar seguro. «El objetivo nunca puede ser hacerle lesiones a mi agresor, sino escapar. Trabajamos la postura más común: la mujer boca arriba y el agresor encima. A partir de ahí las enseñamos cómo inmovilizar o hacer la conciencia del agresor con presión en la carótida para poder salir corriendo o empujarlo», asegura Panadero. El maestro de artes marciales mixtas, admite que si con el seminario consigue «que las mujeres vayan más seguras por la calle, estará conseguido el objetivo». Sin embargo, Panadero recuerda que no existen las técnicas milagro, que la meta que se persigue es la de «poder gestionar la situación para llevar el riesgo al mínimo e intentar conseguir que se sientan menos incómodas en situaciones de inferioridad», concluye.