Diario de Valladolid

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EN los últimos años, hay una parte del sector turístico que va sobre ruedas. Las concentraciones de moteros se han convertido en uno de los activos más rentables del turismo regional. Los moteros y las moteras, enfundados en sus chupas negras y sus yelmos a la cabeza, recorren hasta los últimos confines de la geografía buscando esa libertad que solo se consigue cuando el aire te da en la cara a lomos de una moto.

Y, hablando de motos, esta sí que la compro. Pocas veces he escuchado al sector hostelero (muy dado a la lágrima) que lo de las motos es un filón. Llenan los alojamientos rurales, los cámpines, las pensiones y los hoteles en el alfoz, en el medio rural y en la ciudad. Los restaurantes duplican la comanda. Y, una buena parte de los viajeros sobre ruedas, hacen turismo convencional entrando en museos, castillos, iglesias y conjuntos histórico-artísticos. Consenso general: los moteros son una bendición.

Los expertos en redes sociales trazan sus estrategias para geolocalizar la llegada de las motos. Es, casi, como cuando llegan las grullas o los ánsares de los confines helados del norte de Europa camino de África y se detienen en una buena parte de nuestros humedales, ya sabéis: La Nava, Boada, Pedraza, El Oso, Villafáfila, Cantalejo… Si las antorchas, con el sonido ronco de las motos, fascinan en la noche, imagínense el sonido de los graznidos de los bandos de grullas y ánsares cuando al atardecer amerizan en las lagunas o, al amanecer, levantan el vuelo entre las rojas cortinas del alba. Y no digamos ya cuando cae la tarde y un cielo rojo y negro confunde la silueta de las aves cuando lo cruzan.

‘Motauros’, ‘Pingüinos’, ‘La leyenda continúa’ son, entre otros ejemplos, la demostración de lo rentable que es atender bien a los moteros. Qué pena que grullas y ánsares no tengan la misma promoción. Entiendo que los moteros aparecen con nieve, con sol y con lluvia, y ellas, las migratorias, necesitan agua.

Lo de las motos nos debería hacer reflexionar pues, cuando este tipo de concentraciones se promocionan y se atienden debidamente por las instituciones locales, los beneficios colaterales son incalculables. Hemos entrado en el periodo de la venta de las motos. De aquí a mayo, nos las venderán de segunda mano, pinchadas y algunas sin gasolina, pero a todas las opciones políticas les faltará siempre la fuerza de los moteros que queman rueda por la geografía rural de esta región.

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