Más compromiso de empleo con las personas con discapacidad
CASTILLA y León es una comunidad que ha destacado en su compromiso por la integración laboral de las personas con discapacidad. No sólo en cuanto a la implicación de determinadas empresas singulares en la contratación, sino por el creciente apoyo institucional a los centros especiales de empleo, algunos de referencia nacional.
En los últimos cuatro años sobre los que hay datos oficiales, los contratos de trabajo para estas personas han aumentado en casi un 55%, si bien la mayoría son de carácter temporal y la estabilidad laboral siguen siendo muy escasa.
La experiencia regional es que la persona con discapacidad ha sobresalido por su implicación en la empresa e incluso empresarios comprometidos con este colectivo les reconocen valores añadidos en su labor diaria.
No obstante, queda mucho por hacer en este campo y no siempre se cumple con los baremos que indica la legislación laboral. En Castilla y León hay 86.900 hogares con alguna persona en edad de trabajar y con discapacidad. Seguramente no todos están en condiciones y disposición de tener un puesto de trabajo, pero hay un gran margen para la mejora y para conseguir una mayor integración laboral.
En este caso, como en la mayoría de los ámbitos laborales, hay una gran diferencia y desequilibrios entre unas provincias y otros, como lo demuestra el hecho de que Ávila lideró el aumento de contratos en los últimos cuatro años con un repunte del 73%, mientras que León registró menos de la mitad.
La apuesta por los centros especiales de empleo, que en casos significativos han sabido integrar a este colectivo, se ha demostrado como válida y han representado un considerable apoyo a las familias que se encuentran con este tipo de dificultad.
Hay casos notables de personas que han destacado en su ámbito y muchas veces el desconocimiento de las facultades y de las potencialidades contribuyen a la marginación de quienes sufren algún tipo de discapacidad.
La sociedad en sentido amplio debe comprometerse más y mejor con estos colectivos. La crisis ha supuesto retrocesos en esta materia, así como cierta relajamiento del compromiso por su condición de dependientes.
Y ahora ya no hay motivo para que la implicación social, política, económica e institucional avance y recupere los niveles anteriores.
Se trata de una de las apuestas inequívocas a las que tiene que dar respuesta el Estado del Bienestar.Pero también es necesario que la conciencia de las personas aumente con el fin de que esta Comunidad adquiera más compromiso con la integración laboral de este colectivo.