Cadetes con galones de capitán
Valladolid aportó seis valores de futuro a la selección cadete de Castilla y León que se proclamó campeona de España / El Atlético Valladolid, con cuatro jugadores, Aula y BM Viana, fueron las canteras representadas

Pablo Herrero, DiegoPérez, Daniel Tsevelinov, SergioCasares, Alejandro Pisonero y Matías Bergara muerden sus medallas de campeones de España.-NURIA MONGIL
‘El pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla’. Esta es una de las frases más célebres que dejó escrita en su legado Confucio. Sin embargo, al filósofo chino se le olvidó analizar su propuesta con más intensidad, como hicieron los ‘Cadetes de oro’ de Valladolid que, conocedores de la historia del balonmano a orillas del Pisuerga, han cumplido la dulce condena de colgarse una medalla de oro en sus cuellos, como hicieran sus antepasados.
La presea conseguida por Castilla y León en el Campeonato de España de Selecciones Autonómicas es la sexta que consiguen los cadetes desde que el CESA comenzara a caminar para esta categoría en 1989, cuando, curiosamente, debutaron con victorias. Desde entonces, los castillos y los leones han sido sinónimo de lucha sobre el 40x20, donde seis vallisoletanos: Alejandro Pisonero, Diego Pérez, Matías Bergara, Pablo Herrero, Sergio Casares y Daniel Tsevelinov, han puesto la huella vallisoletana en un terreno que era estéril de oros desde el 2011.
Pese a su juventud, algunos de ellos ya saben lo que es coleccionar medallas de metales preciosos. Es el caso del jugador del BM Viana Sergio Casares y del jugador del Atlético Valladolid Diego Pérez. Ambos, formaron parte de la selección cadete que el pasado año saltó de la Copa al Campeonato de España con tal impulso que se colocó en la final, donde sólo Madrid pudo frenar el ímpetu de los castellanos y leoneses. Casares, uno de los capitanes de la selección explica dónde estuvo el salto que permitió dar un baño dorado a la medalla. «En todas las concentraciones decíamos que, siendo aquí, había que ganar, pero no creíamos que fuera a ir tan bien como ha ido», reconoce.
El recorrido, casi impecable. Sólo Navarra privó de una matrícula de honor, pero esa única derrota sirvió para despertar el espíritu de los cadetes: «Nos hizo saber que si no jugábamos en equipo nos podría ganar cualquiera. No es que tengamos mucho potencial físico, pero estamos muy unidos, somos una piña, y eso nos ha dado fuerza», desvela Casares.
El talento se diversifica en Valladolid. Al contrario que en otras provincias o comunidades donde los tesoros se amasan en pocas manos, en la capital del Pisuerga se puede disfrutar de pinceladas de calidad en diferentes lienzos de parqué. En esta ocasión, el Atlético Valladolid sirvió un póker a la mano ganadora con Alejandro Pisonero (hijo del histórico David Pisonero, exjugador del BM Valladolid y entrenador del Recoletas), Diego Pérez, Matías Bergara (hermano de la jugadora del Hand Vall Rafaela Bergara, que el año pasado se colgó el bronce con la selección juvenil femenina) y Pablo Herrero. Cuatro motivos para pensar que el futuro pinta oro, siempre que en la mina acompañe el trabajo: «Queremos trabajar con esta generación, porque se dan las condiciones para que algunos lleguen arriba. Esta generación hay que aprovecharla», advierte Eduardo Izquierdo, entrenador de los cadetes del Recoletas Atlético Valladolid.
Izquierdo admite que le gustaría tener aún más jugadores en la selección (recuerda que Ademar llevó a nueve), pero se mostró más que satisfecho con el papel de los jóvenes gladiadores azules en Valladolid. «Diego, para mí fue el más determinante de la final, Pisonero ha estado a un nivel altísimo para su edad, Matías ha sido la sorpresa y Herrero ha ido para coger experiencia, el año que viene será su año», sintetiza el técnico.
La calidad también se exporta desde de Viana, donde ha florecido uno de los talentos más interesantes del balonmano pucelano: Sergio Casares, del que presumen en Viana: «Este chico no es una sorpresa para la gente que le conoce. Tira del carro, es superregular y rinde a un nivel espectacular por su inteligencia jugando», desgrana su descubridor David de Diego Cananas.
También se regó de orgullo el parqué delCristóbalColón. donde el futuro de la portería delAula Valladolid tiene apellido búlgaro. «Aunque su participación ha sido más escasa por ser de primer año, ha sido importante y destacable, con buenas paradas en momentos clave», destaca el entrenador de DanielTsevelinov, AdriánPrada.
La alegría vallisoletana va más allá del terreno de juego. En el banquillo, a la derecha de Marcos Martínez, se encontraba Daniel Ibáñez, que consigue como entrenador un oro que ya celebró hace justo una década como jugador.