La sangría poblacional exige ya la estrategia estatal
LA EVOLUCIÓN demográfica responde a dos factores que en Castilla y León mantienen en general una tendencia negativa:el saldo vegetativo y el movimiento de población. Uno y otro conducen a la conclusión última de que Castilla y León pierde más de 43 personas al día. Respecto al primero, los datos que ofrece de forma periódica el Instituto Nacional de Estadística confirman una evolución a la baja imposible de revertir a corto y medio plazo. En su último informe, revela que Castilla y León ha perdido cerca de 7.900 habitantes en el primer semestre porque la mortalidad ha duplicado la natalidad. Más capacidad de evolución favorable ofrecen los movimientos poblacionales, aunque en los últimos años también hayan resultado negativos.
En los datos del INE correspondientes al 1 de julio de este año, se observa un ligero repunte de inmigrantes que viene a paliar la marcha de castellanos y leoneses a otras comunidades desde el pasado enero. En concreto, en estos seis meses se instalaron en Castilla y León 2.522 inmigrantes más que los residentes que se marcharon al extranjero, mientras que el balance entre autonomías resultó negativo en 2.344. Así pues, la caída poblacional hubiera sido mayor de no ser por el repunte de la inmigración, que empieza a remontar desde el año pasado.
En el conjunto del país, la llegada de inmigrantes ha llegado a compensar incluso la pérdida de población por la caída de nacimientos y el aumento de las defunciones. Esto permitió que España registrara en el primer semestre el mejor dato de los últimos seis años:46,7 millones de personas, con un incremento de 74.591. A la vista de estas cifras, parece que la fórmula más viable para recuperar población pasa necesariamente por frenar la marcha de castellanos y leoneses y alentar la llegada de genres de otros territorios. Pero, como bien dicen los expertos, esto no se soluciona en un día. Exige de un trabajo conjunto y de una estrategia de Estado y europea cuanto antes.
Pero para ello, es preciso que Castilla y León resulte atractiva y puede ofrecer empleo a quienes quieran labrar aquí su futuro. Además de las políticas demográficas que deben implementar el Estado y la Unión Europea, la Junta no debe fiarlo todo a los demás, sino seguir en la senda del desarrollo industrial y la generación de empleo en sectores competitivos y de futuro.