Con la iglesia hemos topado
LA irrupción de Vox en Andalucía demuestra que la extrema derecha ya está aquí y no ya camuflada bajo las siglas del PP. Sí, extrema derecha. ¿Por qué si no recibe las felicitaciones de la Francia de Le Pen, la Italia de Salvini y hasta del mísmisimo Ku-kux-klan? Seguro que no por ser de izquierdas o moderados de derechas.
Tan de extrema derecha son que ni siquiera les gusta el nuevo PP de Pablo Casado, que hace mucho abandonó ya los postulados más moderados. Ahora entre los ‘populares’ manda la España que festeja la Navidad, la Semana Santa, la España católica, la caza, los toros... y a los a los demás... «que les den», PP dixit. Una España que tiene que fijarse en aquellos que más se acerquen a los postulados del Evangelio. Justo lo que el cura soriano Alfonso García, amigo personal del líder de Vox, Santiago Abascal, y de su familia, defiende. Y él, como Alfonso García, no como párroco desde su púlpito, asegura que quien más se acerca a lo que defiende el Evangelio, o quien menos se aleja, que lo mismo da, es la extrema derecha de Vox, que para él es de «extrema necesidad».
Y esto es justo lo que no le gusta a la iglesia, que reprende a su cura por defender y postularse cerca de Vox. La moral cristiana de la iglesia, la misma que tapa, encubre y protege la pederastia, no quiere que uno de los suyos se ponga del lado de Vox ni de partido político alguno, ni siquiera aunque lo haga a título personal y no desde ese púlpito al que se suben los domingos y fiestas de guardar. Todo un ejemplo de libertad de expresión. Eso sí, de lo dicho sobre la exhumación de Franco, de la Memoria Histórica y de ese «pacto de silencio» que tan bien funcionaba, a decir del párroco soriano, ni una palabra. Sin olvidar lo que piensa de la inmigración y de la ley contra la violencia de género. Será que, aquí sí, la iglesia está de acuerdo.
Lo que viene a demostrar el comunicado de la diócesis de Soria es la hipocresía que reina en la moral de la iglesia, donde se arremete contra una cura por decir lo que piensa en materia política, y lo hace a título personal, como ciudadano de a pie, pero sólo con aquello que tiene que ver con Vox y calla cuando de marcar distancias con otras afirmaciones, como la que tiene que ver con el dictador Franco se trata. Claro que a lo mejor lo que les incomoda a estos del clero no es la defensa del partido de Santiago Abascal, de la extrema derecha, que hace este párroco sino el que sencillamente les haya descubierto. ¿O es que dudan que son muchos los que piensan como él? Yo no. Como tampoco dudo que, con la iglesia hemos topado.