Diario de Valladolid

TENIS DE MESA / VALLADOLID TM

La historia se sirve en la mesa

La primera campeona de España vallisoletana, Xiomara Gonzalo, vuelve a coger la raqueta para seguir cosechando éxitos deportivos pasados los 50 con el mismo equipo con el que consiguió el histórico ascenso a División de Honor

Xiomara Gonzalo posa tras la red vestida con los colores delValladolid TMcon la raqueta y la bola.-J.M. LOSTAU

Xiomara Gonzalo posa tras la red vestida con los colores delValladolid TMcon la raqueta y la bola.-J.M. LOSTAU

Publicado por
Guillermo Sanz

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Dice la sabiduría popular que la historia, como las modas, siempre vuelven. Tal vez el paso del tiempo cambie la fachada pero no los cimientos, sólidos como rocas, de aquellas obras de ingeniería que diseñaron su talento sobre los planos del deporte. Es el caso de Xiomara Gonzalo, una jugadora que come en la misma mesa que la historia y que ha desempolvado su raqueta para escribir, tres décadas después, la secuela de su carrera deportiva.

Xiomara Gonzalo fue descubierta cuando era una niña de 13 años por un jugador que acudía, como ella, a un local de futbolines de las Delicias, donde era una asidua a la red. El talento innato que desprendía la valió para recibir la propuesta de federarse, un plato que cambió su vida. Tras pasar por los clubes de Molinero y Toscana recaló en el Blasco. La proyección de Xiomara fue meteórica, una David que arrinconaba a las Goliat del momento: «Retiré a Inmaculada Gato, que era la supercampeona. Cuando la empecé a ganar decidió dejar paso a las jóvenes y centrarse en ser entrenadora», recuerda. Las rivales se hicieron amigas.

El tenis de mesa en los 80 tenía nombre y apellidos: Xiomara Gonzalo. Su nombre pasó a la historia del deporte local en 1981 cuando firmó de su puño y letra la primera medalla de oro en un Campeonato de España. Tarrasa fue el escenario y Delia Beltrán su compañera de reparto. «No me lo terminaba de creer. Además fue un año increíble, porque nos llamaron para el TOP Nacional (una competición entre las doce mejores del país) y el año siguiente conseguimos ser campeonas por equipos», recuerda.

Tras quedarse sin al Europeo de Malmö (Suecia) pese a quedar segunda en el Top Nacional, llegó uno de los momentos más gloriosos del tenis de mesa vallisoletano: el ascenso a División de Honor. Valladolid estaba en la cúspide nacional, pero hubo un imán que apartó a Xiomara Gonzalo de la red poco tiempo después. Sus estudios de ingeniería en Madrid absorbían la mayor parte de su tiempo y a los 25 años guardó la raqueta en el armario. «No tenía equipos cerca e ir a otro sitio en Madrid sin coche era perder toda la tarde. Viví de las rentas dos años sin entrenar, pero para competir a ese nivel necesitas entrenar todos los días. Una retirada a tiempo es una victoria», asegura.

El tenis de mesa ha estado hibernando durante 25 años en el interior de Xiomara Gonzalo, que volvió a despertar su pasión competitiva cuando hace dos años la presidenta del Valladolid TM, Inmaculada Gato, la puso el despertador: «Me dijo que se habían reunido todas para voler a jugar. Fui a ver un campeonato y ya me liaron», bromea. El que tuvo retuvo y, con medio siglo presumiendo de canas en el DNI, la exjugadora volvió al ruedo con las veteranas del club, volviendo a reencontrarse alrededor de la mesa con sus viejas compañeras de equipo.

Xiomara Gonzalo volvió a renovar votos con la ciudad que la vio nacer, pese a que tenía sobre la mesa propuestas más cercanas geográficamente (como la de Rivas, donde entrena). Las raíces han generado un campo de fuerza que la ha acercado de nuevo a sus orígenes: «Prometí a Inma que si volvía a jugar sería con las mismas jugadoras. Tengo muy buenos recuerdos de esa etapa y mi compromiso es con Valladolid. Si volvía a jugar tenía que ser allí, que fue el lugar que me dio los triunfos asegura.

El tiempo parece haber rebajado su factura a Xiomara Gonzalo, que continúa demostrando entre veteranas la misma soltura que emanaba cuando era joven, algo que imprime la experiencia de volver a las canchas de un plus de motivación, como reconoce la jugadora: «Voy a los campeonatos y veo que no he perdido mucho. Tenía un movimiento de piernas rápido y lo sigo manteniendo», celebra la vallisoletana, que explica los motivos del retorno de la reina: «Me engancha porque gano fácil. Sigo teniendo esa rabia cuando compito, pero ya no me lo tomo mal cuando pierdo. Ahora mi prioridad es disfrutar con el deporte. Me libera de la tensión del trabajo y es mejor que ir al gimnasio. A todo el mundo le recomendaría que volviera a jugar», asegura.

La veterana del Valladolid Tenis de Mesa no sólo no ha perdido su talento por el camino, también mantiene intacto su magnetismo con los triunfos. El año pasado en Toledo terminó segunda de España en individual y tercera por equipos, compitiendo por el trono con jugadoras que continúan en la alta competición y que cobran por hacerlo; un paisaje que da aún más valor a la vuelta triunfal de la ingeniera del tenis de mesa.

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