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La huelga general que se quedó en manifestación

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Los varapalos industriales que ha sufrido la provincia leonesa los últimos tiempos han llevado a los dos sindicatos mayoritarios, UGT y CCOO, a convocar una manifestación en la capital el próximo 15 de noviembre. Es más, inicialmente, la dirección provincial de CCOO, se había apresurado a aprobar la convocatoria de una huelga general. Iniciativa a la que sin encomendarse ni a dios ni al diablo ni al secretario regional se había sumado también UGT. Desde las direcciones autonómicas de ambos sindicatos algunos templaron los ánimos y contribuyeron a rebajar la ambición, sobre todo por el riesgo de ridículo que corría tan absurda propuesta.La mejor prueba de la riduculez es el frenazo y marcha atrás. Ahora en lo que se trabaja es que en evitar un contenido victimista identitario que sospechan aspiran a ofrecer los responsables de ambos sindicatos en la provincia leonesa.

No es la primera vez que a éstos evidencia la sangre leonesista que brota por su venas y que no se recordaba desde los tiempos de José María Rodríguez de Francisco ‘Pelines’, el mítico e histriónico líder de la UPL. Desde las direcciones regionales de UGT y CCOO respaldarán a regañadientes la propuesta para evitar el despropósito de la convocatoria de huelga y con la firme idea de hacer brotar un sentimiento lastimero y victimísta que vuelva a agrietar las convivencia en la Comunidad por la vía de los agravios. León sufre. Es cierto. Pero no sufre a costa de ningún vecino de la región. Sufre a costa de las decisiones políticas y empresariales. Y sindicales. Como esa de sellar la defunción de la minería firmada hace unos días por el gobierno de Pedro Sánchez y los sindicatos a cambio de 600 prejubilaciones. ¿Se manifestarán contra esa decisión de sus órganos superiores de Madrid? Eso, sin duda, también es centralismo.