BALONMANO / HAND VALL

Armaduras para combatir al cáncer

Los equipos sénior del club se visten de azul y de rosa para concienciar y recaudar fondos para la investigación del cáncer de mama y de próstata / Gurbindo, Joli y Entrerríos, refuerzos para la causa

Diego Castaño y Alicia Hernández presumen de las nuevas camisetas contra el cáncer.-EL MUNDO

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Guillermo Sanz

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Las ‘ranitas’ del Hand Vall han mudado de piel. El verde y el morado que ponen color a su bandera bailan sobre la paleta cromática cuando llegan a la edad adulta... y lo hacen por una buena causa. El deporte tiene que ser un viaje que llegue más allá de las fronteras de los goles, las paradas, las victorias y las derrotas, y esto es algo que ven a través de una ventana cristalina en el club, que este año se ha lanzado al ataque para meter un gol al cáncer.

Los equipos sénior son el reflejo para una cantera de 200 jugadores y jugadoras. Un gran poder conlleva una gran responsabilidad, como abanderaba Spiderman. Por esta razón han sido ellos los adalides de la lucha contra el cáncer de mama y de próstata con una iniciativa que ha cambiado sus colores corporativos por el azul (en el caso de los chicos) y el rosa (en el de las chicas). Incluso, el Hand Vall no ha dudado en ‘tunear’ su escudo con el bigote de Movember y el lazo rosa del cáncer de mama para la causa.

«Hemos tenido casos cercanos en familias y amigos de la gente del club. Nosotros somos un club familiar y me veía en la obligación de ayudar», narra el presidente del Hand Vall, Rubén Carrasco, que explica cómo la iniciativa ha calado más allá de la puerta del polideportivo: «Yo pensé que iba a ser algo más cercano, que la gente del club iba a colaborar, pero se ha extendido por las redes sociales y nos ha escrito gente de fuera y de otros clubes para ver cómo podían ayudar. Al principio pensé que no iba a tener tanta repercusión, pero al ver que la gente se ha volcado ahora nos toca hacer lo máximo posible», celebra.

El cambio de camiseta y de escudo para los equipos sénior no va a ser una pincelada somera en el lienzo del Hand Vall. La iniciativa durará, al menos, dos temporadas, aunque la idea es que perdure en el tiempo. La batalla contra el cáncer el larga y raro es el hogar que no haya recibido el impacto de su metralla. Para intentar paliar los daños que infringe esta enfermedad, el Hand Vall ha querido poner su grano de arena: «Lo que queremos reflejar es que la gente que tiene esta enfermedad no está sola. Por eso hemos querido juntar el lazo rosa en el escudo del Comercial Ulsa con el lema ‘Never give up’ (Nunca te rindas) y el bigote azul en el del Pizzería La Nonna. Los primeros equipos son el espejo en el que se refleja la cantera, por eso hemos querido poner en marcha con ellos esta iniciativa», explica Carrasco.

Las camisetas rosas y azules ya lucen sobre los parqués de División de Honor B y de Segunda División masculina. El camino ya se ha empezado a andar con una doble meta en el horizonte: «Pensamos que una buena manera de contribuir era que entrara por los ojos. Tiene una función concienciadora. Además, pondremos a la venta las camisetas y el dinero que se consiga irá destinado a proyectos de investigación», explica el directivo. De esta manera, la casaca del equipo masculino y la del femenino se pondrán los próximos días a la venta por 25 euros. La diferencia entre el precio de venta y el coste de la camiseta (aproximadamente unos cinco euros) irá a parar íntegro a asociaciones centradas en la lucha contra el cáncer de mama y de próstata, los dos rivales contra los que juegan los chicos y las chicas del Hand Vall. Lo hará al 50%, sin importar si la más vendida es la azul o la rosa: «En esta sociedad igualitaria no queremos distinciones. Lo que se saque será repartido al 50% entre Movember y la lucha contra el cáncer de mama», asegura Rubén Carrasco.

La labor social no acaba con la transacción económica en las camisetas. El cáncer es un rival duro y exige sacar del arsenal todas las armas que sean necesarias. Siguiendo esta máxima, el Hand Vall tiene ya en la recámara la celebración de sorteos durante sus partidos como locales para engordar esa donación a la lucha contra la C mayúscula. Por el momento, estrellas como Raúl Entrerríos, Eduardo Gurbindo, Eduard Fernández, David Davis o Guillaume Joli ya se ha sumado a la iniciativa del club vallisoletano, aportando un apoyo en forma de camisetas. «Vamos a hacer todo lo que podamos para sacar el máximo posible. Nuestra idea principal es la venta de camisetas y la celebración de sorteos, pero no descartamos como colofón de la temporada la celebración de un torneo para ayudar a sacar más fondos para esta lucha», desvela Rubén Carrasco.

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«Aunque nos gusta competir y ganar somos un club social y lo social prevalece. A través del deporte se pueden hacer muchas cosas positivas y nosotros queremos educar a las personas que entrenamos en valores sociales», declara el presidente del club. Sin embargo, esta onda expansiva va más a allá de los límites del terreno de juego vallisoletano. En sus salidas con el equipo femenino, que se ha colocado en la zona noble de la antesala de la Liga Guerreras, la camiseta rosa ha llamado la atención de sus rivales. Las ranitas tienen en ellas un altavoz que ha empezado a hacer eco en otros lugares de España. «Cuando ven el escudo llama la atención. Espero que nos copien más clubes; ése es el objetivo, que el deporte se involucre en temas solidarios como éste», concluye Rubén Carrasco.