Redacción de Valladolid

Por un puñado de prejubilaciones

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EL título de la película del último acuerdo que entierra al carbón y da la puntilla a las cuencas, en eso que ahora dan en llamar transición energética justa, tiene narices la cosa, es sencillo: ‘Los sindicatos, a la caza de la prejubilación’. Lo que ahora se acaba de firmar y con lo que están todos tan felices, sobre todo los sindicatos y el PSOE, es la venta del carbón, de los mineros, de las cuencas y de las miles de familias que aún viven en ellas a cambio de prejubilaciones a diestro y siniestro sin mirar más allá de sus narices.

¿Y para eso se reúnen durante varios días en Madrid? Para ese viaje no necesitaban alforjas. Este acuerdo, que acaban de rubricar y que a las direcciones sindicales de Castilla y León gusta más bien poco o nada, pero que por aquello de donde no hay patrón... no les queda otra que tragárselo, podían haberlo sellado hace años, salvo que lo que buscaran fuera engordar esas prejubilaciones.

De los sindicatos se espera que trabajen por el empleo, por su mantenimiento, y por la actividad. Este acuerdo es todo lo contrario. Lo que acaban de hacer y de aceptar es el fin de la minería y con él obligar a miles de familias a que se busquen la vida fuera de las cuencas, de sus casas y de su tierra. ¿O es que de verdad esperan que se crean que ahora sí van a ver aparecer, como caídos del cielo, esa lluvia de millones, esos nuevos proyectos? Ustedes, dirigentes sindicales pasan a ser tan responsables como los políticos, sino más, de cerrar el carbón, tirar la llave y dejar a miles de familias a la intemperie. Y los señores de UGT y CCOO en Castilla y León que no miren para otro lado como si no fuera con ellos. Es a ellos, a sus ejecutivas en pleno, a quienes les correspondería haber defendido esa parte del territorio de Castilla y León que acaban de dejar sin futuro.

Esa es la única realidad. La otra es esa realidad inventada por el Ministerio de Teresa Ribera, que dan en llamar transición justa y que los dirigentes sindicales de Madrid y de aquí han acabado por creerse y con la que ahora quieren que comulguen las cuencas, los mineros, los trabajadores de la térmicas y las subcontratas y toda la Comunidad. No hombre, no. Esta rueda de la molino se la tragan ustedes solitos. Porque lo que lo que acaban firmar es la venta de las cuencas, del carbón y de sus gentes por un puñado de prejubilaciones para los suyos. Y aquí paz y después gloria, eso sí sólo para ustedes y la ministra.