Falta de planificación con los médicos de familia
LA FALTA DE planificación, no solo en Castilla y León, sino en el conjunto del país, está en el origen de la reducción de los médicos de familia y las dificultades para encontrar profesionales que completen las plantillas. El problema es más acuciante en el mundo rural, donde atraer a facultativos resulta mucho más difícil que hacerlo en las ciudades, como viene poniéndose de manifestó en zonas de Soria, Palencia o Burgos, por citar algunos de los casos más recientes.
En Castilla y León, existen hoy en día 3.310 facultativos en atención primaria, sumando médicos de cabecera, pediatras y otras especialidades en los centros de salud. Esto supone una pérdida de 143 profesionales desde que en 2012 se aplicó el tijeretazo en sanidad. La brecha se ha ido ensanchando por la ‘huida’ a otros territorios y por las jubilaciones.
Este último es el principal problema con que va a encontrarse el sistema de salud en el futuro, ya que en el próximo lustro 900 facultativos alcanzarán la edad de jubilación, un número muy elevado para encontrar remplazo si no se ha tenido en cuenta esta circunstancia con mucha antelación. Y, si nos atenemos a la opinión de Elvira Callejo, presidenta de la Sociedad Castellano Leonesa de Medicina de Familia y Comunitaria (Socalemfyc), no existe recambio porque no se está formando a los nuevos médicos de atención primaria. Si vamos más allá, en este aspecto, resulta que en materia de formación, algunas facultades de Medicina disponen de un profesorado envejecido para el que no se encuentra relevo.
Mientras los centros de salud sufren la merma de profesionales médicos, los hospitales han ido ganando personal en los últimos cinco años. Los 235 incorporados en este periodo elevan la plantilla hasta los 4.589 colegiados que contabiliza Sacyl. De este modo, la atención primaria ha pasado de representar el 44% de toda la plantilla regional en 2012 al 39%. Sin embargo, habría que tratar de igualar al 50% el personal en el primer nivel de atención a los pacientes y en la sanidad hospitalaria para lograr que el sistema de salud sea sostenible, de acuerdo con las recomendaciones internacionales.
Bien es verdad que Castilla y León es una de las comunidades que más destina a la atención primaria, un 17% frente al 13% nacional, y que las singularidades de la región, como la extensión y la dispersión poblacional, elevan los costes y dificultan que se cubran algunas plazas. Pero apostar por la atención primaria también permitiría reducir los elevados gastos de la especializada, descongestionar las urgencias y contribuiría a fijar población en el medio rural. Esta debe ser la apuesta si aún estamos a tiempo de revertir la deficiente planificación del personal del sistema de salud.