Una luz de esperanza para los trabajadores de Vestas
EL ANUNCIO de que un inversor extranjero está interesado en la planta de Vestas en el municipio leonés de Villadangos del Páramo ha aportado una luz de esperanza a los trabajadores, en puertas del cierre del ERE para despedir a toda la plantilla previsto para hoy. La posible solución para la factoría, sin embargo, hay que tomarla con cautela, a la espera de que fragüen las negociaciones con el empresario, la propia Vestas colabore en la operación y se garantice la continuidad de los mismos trabajadores.
Por el momento, después de numerosas gestiones tanto del Gobierno como de la Junta de Castilla y León, junto con las movilizaciones de los propios empleados de Vestas, la esperanzadora noticia llegaba ayer en boca de la consejera de Economía y Hacienda, Pilar del Olmo. Según explicó, un inversor extranjero, cuyo nombre no quiso desvelar, se ha mostrado dispuesto a hacerse cargo de la planta leonesa. Como aval, la consejera de Economía apuntó que este empresario ya tiene «experiencia de éxito en España», dado que gestiona desde hace tres años una fábrica del mismo sector en otra comunidad autónoma. Su nombre, si no se desvela antes, podría hacerse oficial el próximo martes, cuando está previsto que acuda al Ministerio de Industria para reunirse con responsables de este departamento y de la Junta de Castilla y León.
Del Olmo precisó que el Gobierno regional y la Fundación Anclaje están cumpliendo su cometido, que es «buscar una solución industrial para la planta de León», pero que no interferirán en la parte social, que dejó en manos de los representantes sindicales. Insistió en este sentido en que no quiere inmiscuirse en la negociación del ERE que lleva a cabo el comité de empresa con la dirección de Vestas y que hoy puede vivir un día crucial.
El comité ha acogido con escepticismo la noticia, porque, según su presidente, Juan Francisco García Cabezas, de momento «no se ha conseguido nada». García Cabezas insistió en pedir prudencia ante un momento tan delicado como es la culminación del ERE. De ahí que otro sindicalista, el responsable regional de Industria de CCOO, Gonzalo Díez, pidiera una «prolongación mínima» del expediente que «dé tiempo» a que la Junta, el Ministerio y el inversor a que se sienten a hablar. Otro escollo que habría que salvar es la falta de voluntad de Vestas de facilitar las instalaciones.
De modo que bienvenida sea esta luz de esperanza para los trabajadores de Vestas, pero que hay que acoger con toda la prudencia del mundo, porque son muchas las dificultades que todavía se encuentran en el camino a la recuperación de la actividad en Villadangos.