Una buena campaña que obliga a no bajar la guardia
UN BUEN VERANO. Así es como puede resumirse la temporada de incendios en Castilla y León. En concreto, el mejor de los últimos diez años, el que menos fuegos ha padecido y donde, por primera vez, parece que los pirómanos no han aparecido o lo ha hecho en contadas ocasiones.
Las razones que expliquen este buen verano son variopintas, una meteorología «muy favorable», debido a la humedad que mantenían el suelo de los bosques y la vegetación, y a que las temperaturas no han sido tan altas como otros años y la conciencia social en la limpieza del bosque.
También influye la labor realizada en prevención de incendios a través de, por ejemplo, las ayudas a la preservación de los sistemas forestales y la prevención de incendios. El presidente de la Asociación de Agentes Medioambientales de Castilla y León (Apamcyl), Esaú Escolar, explica a este diario que el bajo número de incendios se debe a las condiciones metereológicas, puesto que, después de la sequía que sufrió el país a principios de año, en marzo y abril llovió mucho, por encima de la media, y también hubo lluvias tardías en junio. Esto contribuye a que los matorrales, arbustos o las gramíneas mantengan mucha humedad, muy superior a la que habían tenido en los últimos diez años. «Pero que quede claro que si los incendios han sido pocos o pequeños, no ha sido por la buena vigilancia o los medios de la Junta», remacha. Algo que, sin duda, puede discutirse, pero lo que no puede ponerse en duda es el enorme trabajo que llevan a cabo las brigadas forestales en el control y, por supuesto, apagado de los incendios.
Una profesionalidad del servicio que obliga, como bien se señala desde la asociación de forestales, a invertir en las brigadas de investigación de incendios y en la realización de informes periciales «en condiciones» para que se haga cargo el responsable del incendio a través de las pólizas de seguro.
Lo que también exige el representante de los agentes medioambientales es ampliar la campaña de incendios de los tres meses actuales –julio, agosto y septiembre– a seis meses, desde mayo hasta octubre. Algo en lo que coinciden desde los sindicatos, como UGT, y los partidos políticos.
Parece claro que es el momento de estudiar si es posible y, sobre todo, si se hace absolutamente necesario que se amplíe la actual campaña de lucha contra los incendios. La Consejería de Fomento y Medio Ambienter de Juan Carlos Suárez-Quiñones no debe cerrarse en banda a este debate, como tampoco obstinarse en el mismo quienes defienden este planteamiento si se demuestra, con hechos y número en la mano, que no hace falta más tiempo. Lo que sí se debe tener claro es que no puede bajarse la guardia.