El obligado impulso a la I+D como motor de la economía
LA CRISIS HIZO que desde la política y los políticos se pusiera encima de la mesa, al menos en la de los discursos, el dar un giro a la economía, cambiar ese epicentro que estaba encardinado en la construcción y desviarlo hacia otros sectores. Y a ahí es donde comenzaron a aparecer tres palabras, que van íntrínsecamente unidas: Investigación, Desarrollo e innovación, la famosa I+D+i.
Se fijaron estrategias a futuro, en Castilla y León, en el conjunto del país y en Europa y se establecieron planes, casi como una agenda, para que se fueran cumpliendo paso a paso. La realidad, años después, cuando la crisis parece querer irse, viene a indicar que aún queda mucho camino por recorrer, sobre todo por parte de las administraciones. Y es que pese a lo dicho y a la aprobado, Castilla y León está aún lejos del horizonte que se había fijado.
Quien parece que sí está comenzando a entender esa necesidad imperiosa de innovar es la industria, la iniciativa primera. Los números, al menos, así lo dicen. Seis de cada diez euros destinados a la investigación fueron invertidos por empresas privadas. Y los cuatro restantes, fueron aportados por la Administración. El sector empresarial y las universidades fueron responsables de la ejecución de más del 90% de gasto de I+D+i autonómico.
Cifras que hacen que la innovación esté lejos aún de los objetivos incialmente marcados y posteriormente rebajados. Y eso, y justo es señalarlo, pese a que Castilla y León es la Comunidad que registra el mayor incremento en ese ejercicio. Un dasto dato que sitúa a Castilla y León como la quinta Comunidad que mayor «esfuerzo tecnológico». Es decir, aquella con mayor gasto en I+D sobre el PIB, únicamente por detrás del País Vasco, Madrid, Navarra y Cataluña. Todo ello dentro del marco de la estrategia RIS3, que pretende establecer las prioridades políticas ante la ciencia y la tecnología para dar continuidad a las iniciativas investigadores públicas y privadas, según recuerda la Consejería de Economía y Hacienda a través de un comunicado remitido a los medios después del Consejo de Gobierno de la Junta de Castilla y León.
Ese 2016 fue también un año en el que se impulsaron novedades como la aprobación de varios planes, programas y estrategias como el nuevo modelo de I+D+i del sector agrario y agroalimentario y la Estrategia de emprendimiento, innovación y autónomos 2016–2020.
Medidas muy importantes que marcan un camino pero que, y los números así lo evidencian, siguen siendo insuficientes para insuflar en le economía castellano y leonesa el obligado refuerzo de la Investigación, el Desarrollo y la innovación que tienen que pasar a ser ya el verdadero motor del Producto Interior Bruto de Castilla y León.