Cifras inasumibles pese al aumento de las denuncias
UNA DE LAS cuestiones en las que más se incide siempre que se habla de la lacra de la violencia de género es la obligación de que se denuncie. Que las mujeres que la padecen presenten una denuncia de inmediato, para que así se activen todos los mecanismos que la ley contra la violencia machista pone en manos de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Claro que, después, estos mecanismos tienen que funcionar con la misma inmediatez y sin fallos para evitar que el agresor pueda tomar represalias.
Lo que vienen a demostrar los útlimos datos del Observatorio contra la Violencia de Género es que este mensaje de la necesidad de denunciar está calando en la sociedad. Que cada vez son más las mujeres que deciden dar un paso al frente, olvidando en gran medida el miedo para presentar la denuncia.
Eso es justo l oque que la presidenta del Observatorio, Ángeles Carmona, valora. Ese importante aumento de denuncias presentadas en los órganos judiciales, lo que, según sus palabras, sitúa, por un lado, un escenario en el que es positivo que afloren todas las conductas violentas hacia la mujer y hacia los menores y, por otro, sacude internamente esta lacra, «pues se trata de cifras inasumibles, impropias de una sociedad madura y civilizada».
Y es que esa es otra de la conclusiones del balance que se lleva a cabo en elObservatorio. La realidad inasumible de una lacra que es obligado ponerse manos a la obra para erradicarla. Y esa es una tarea de toda la sociedad, de todos sus actores y estamentos, pero sobre todo de cada una de las administraciones. Nadie puede mirar para otro lado porque esto va con todos y contra todos. Por eso es la sociedad en pleno, pero liderada por las administraciones, quien tiene que ponerse de frente contra estos maltratadores.
La presidenta del Observatorio muestra preocupación porque persistan todavía actitudes de violencia machista en los jóvenes, «que debieran ejemplificar mejor que cualquier otro segmento social los valores de igualdad, respeto y libertad».
Lo que viene a demostrar que algo está fallando, que algo no se está haciendo bien y que todavía es mucho el camino que queda por recorrer, a pesar del trabajo que se viene realizando hasta ahora, tanto a la hora de legislar, como por supuesto en la acción policial y judicial.
En la lucha contra esta lacra no se pueden bajar los brazos y pensar que está todo hecho. Una sola agresión, un solo crimen es un fracaso del sistema. Las cifras de violencia de género siguen siendo hoy inasumibles e inaceptables en una sociedad que se dice progresista. Y eso, a pesar de que las mujeres han dado un paso al frente y cada vez se atreven más a denunciar al maltratador.