Diario de Valladolid

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HABRÁ un antes y un después de esta primera huelga feminista en España. El debate sobre las desigualdades en el mundo laboral, sobre el impagable e irreconocido papel de la mujer en el cuidado de las personas y sobre el techo de cristal para llegar a puestos de responsabilidad nunca alcanzó la altura de este histórico 8 de marzo de 2018.

Algunos detractores de la huelga como medio para acabar con esta injusticia sexista, habitualmente ajenos a todo lo que huela igualdad, se han esforzado -y seguirán haciéndolo- con escaso éxito en desacreditar una movilización general sustentada en datos oficiales incuestionables. Pero allá ellos, porque hasta Rajoy ha tenido que desautorizar a la ministra vallisoletana Tejerina que apostaba por una huelga a la japonesa antes de que su jefe se pronunciara en contra de esa fórmula de oposición.

Basta con haber vivido en una familia clásica y tradicional para reconocer el enorme valor del trabajo y el esfuerzo de las madres en el hogar, el papel casi en solitario que han tenido en el cuidado de los dependientes… De todo eso y no sólo de lo laboral fue la gran página que escribieron ayer las mujeres en esa ejemplar y masiva movilización por la dignidad.

El movimiento feminista, que tanto aire fresco trajo en la España rancia del final de la dictadura y la transición, ha extendido su huella como nunca y empieza a calar de forma importante en la población. Feminismo ya no equivale a elite radical. Feminismo es, como siempre fue, una apuesta por una igualdad que se resiste a llegar. También en esta Castilla y León con un peso rural mayor, donde las barreras son más duras y donde el machismo esconde a veces sus peores formas.

Todo cambio tiene sus enemigos. ¿Se acuerdan de las resistencias del régimen anterior ante los albores de la democracia? Llevamos 40 años de una Constitución que declara la igualdad, pero no sanciona la desigualdad. Y ese es el camino que falta por recorrer. Ese y un giro en la formación y en la mentalidad. Llenar nuestros microespacios personales de actitudes de respeto y reconocimiento al valor de las mujeres. Como dice María Teresa Rodríguez, presidenta de Gullón, «la alta cualificación, la experiencia y las habilidades que poseen las mujeres deberían ser recursos mucho mejor aprovechados por la sociedad, más valorados y potenciados». Desde hoy mismo, día 9 de marzo; para que las energías feministas y de justicia social de esta exitosa jornada histórica aceleren la irrenunciable igualdad real.

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