Una melé de ‘leonas’
‘Rugbiers’ de todas las edades del VRAC y El Salvador dan muestra de que la figura femenina se ha instalado por completo en la estructura de los clubes de élite de la ciudad / Los equipos regionales, un espejo en el que mirarse

Jugadoras de diferentes categorías y equipos del VRAC y ElSalvador posan unidas sobre el césped de Pepe Rojo.-J.M. LOSTAU
En rugby, para que una melé funcione, es necesario que todo el mundo que está en el barco reme en una misma dirección. Que la unión hace la fuerza es una verdad universal que queda subrayada cuando un oval está de por medio y es que el rugby da cada día más relieve a la realidad de que todo el mundo tiene hueco dorado en el Olimpo, como demostraron hace pocos días las leonas de la selección española, hexamcampeonas de Europa.
La maquinaria perfecta que representa el rugby vallisoletano tiene engranaje femenino. Las mujeres han derribado la puerta de los tabús y los prejuicios para hacerse fuertes en un deporte ejemplo de igualdad. La figura de la mujer ha tejido su bandera en los campos de Pepe Rojo, donde tanto El Salvador como el VRAC cuentan con presente y futuro con firma femenina, como también lo hacen en los campos del RugbyArroyo a nivel provincial.
El primero en tocar a la puerta del rugby femenino fue El Salvador. Tuvo que llamar dos veces: la primera no obtuvo respuesta; no así la segunda, en 2009, cuando le dieron las llaves de la casa colegial, en la que están plenamente instaladas. «El club desde el primer momento apostó por ese equipo femenino. El crecimiento ha sido continuo y ese equipo sénior fue la referencia para que la base fuera creciendo, porque el mayor problema con el que se encuentra el deporte femenino es cuando tiene que dar el salto de mixto al femenino. Si no hay equipo el trabajo realizado se diluye», explica la directiva de El Salvador, María Morán.
El equipo sénior aterrizó en Pepe Rojo en 2009 «con muchísima fuerza». Con el tiempo ha provocado un efecto dominó que ha despertado la atención de las nuevas generaciones de jugadoras: «El equipo sénior está dando alegrías y eso hace tener un referente, algo necesario para crear en los niños la necesidad de jugar». Hoy, el club chamizo cuenta con dos equipos sénior (uno de promoción para los jóvenes y uno en la Liga Regional que el pasado año quedó subcampeón de División de Honor B después de hacerse con la corona de Castilla y León) y jugadoras en todas las categorías.
Sin embargo, la presencia de la mujer en El Salvador es completa. Desde su directiva, donde María Morán es una integrante de pleno derecho, hasta en la parcela técnica del primer equipo, en el que la preparadora física Mar Álvarez se ha convertido en uno de los ejes que hace girar las ruedas del tanque colegial. «Mar tiene un papel importantísimo en el rugby de Valladolid y nacional. Decía en una entrevista que el rugby es el deporte menos machista que existe y no podría estar más de acuerdo», asegura.
La presencia de la mujer llega a todos los rincones de Pepe Rojo y el género femenino también está representado en el rugby touch y en el equipo de Plena Inclusión.
En el lado de Pepe Rojo donde se presume de color azul, fueron las madres las que encontraron el camino hacia el ensayo, como confiesa Marta de la Isla, delegada del equipo femenino y ‘superviviente’ de ese primer envite: «Empezó todo en un tercer tiempo de las madres. Ya que íbamos a llevar a los niños a entrenar dijimos que podíamos intentar ponernos a correr un poco y a aprender el deporte que practicaban nuestros hijos. Así, un padre nos empezó a enseñar lo que sabía», recuerda. La meta era doble: «No podía ser que El Salvador tuviera un equipo femenino y nosotros, que también estamos arriba no,- bromea- y sobre todo para hacer un hueco a las chicas de la cantera para que pudieran jugar de mayores», explica.
Poco a poco las madres fueron colgando las botas y dejando paso a la savia nueva y los entrenamientos fueron ganando en seriedad y compromiso. Tanto que el tercer año de vida decidieron salir con un equipo renovado en la Liga Regional: «Se sumaron chicas de otros clubes que querían competir y en algún momento había que dar el salto», explica De Isla, que asegura que la visibilidad ha hecho que poco a poco se unieran más chicas.
El VRAC cuenta con representación femenina, además del equipo de Regional, en casi todas sus categorías hasta sub 16. Compartir ensayos, melés y touches ha provocado que chicos y chicas puedan disfrutar juntos del deporte que aman.
Algún día esas niñas tendrán un destino al que llegar, donde podrán experimentar en su propia piel el sabor de un derbi local, algo impensable hace años y que hoy en día levanta una gran expectación entre los verdaderos amantes del rugby. «Para mí fue uno de los momentos más importantes de este recorrido. Nunca lo olvidaré. Fue como llegar al punto que tanto habíamos deseado», recuerda María Morán.