La táctica de la inclusión

El club José Luis Saso pone en funcionamiento una escuela de fútbol gratuita en el barrio San Pedro Regalado y forma, con 20 niños, un equipo inclusivo / Jugar en el Zorrilla durante el descanso de un partido de Copa, sueño cumplido

Los jugadores del club José Luis Saso posan sobre el césped de los campos de SanPedroRegalado junto a sus entrenadores.-J. M. LOSTAU

Publicado por
Guillermo Sanz

Creado:

Actualizado:

En la vida, las únicas barreras que deberían de existir las debería de marcar un árbitro con spray sobre el césped de un campo de fútbol. Las diferencias sólo están en los ojos de quien las quiere ver y los más pequeños no entienden de culturas, razas, religiones o condición social cuando la magia del fútbol brota de una chistera. Una sensación a la que ningún niño debería renunciar... y con esa meta en mente se mueve el motor de la escuela del Club José Luis Saso.

Poner la primera piedra de una escuela de fútbol gratuita es un trabajo duro, un reto que este año han querido afrontar desde el club vallisoletano en el barrio de San Pedro Regalado. «Se intenta llevar a cabo un equipo de fútbol y, ante la imposibilidad, se propone la idea de crear un equipo inclusivo que permita crear vínculos», explica Lourdes Fernández Saso, responsable del área social, que desgrana los objetivos que se persiguen con esta iniciativa: «Pretendemos que el fútbol permita generar lazos, que conozcan que a pesar de pertenecer a realidades diferentes, hay cosas en común».

Golear a los tabúes y dar uso al campo de San Pedro Regalado son dos partidos que ya han ganado en la escuela del José Luis Saso, un proyecto que comenzó en septiembre y que cuenta con 18 niños y niñas. Unos de etnia gitana, otros de casas de acogida, varios de ellos de diferentes nacionalidades y otros de toda índole social... «eso es lo que enriquece al equipo», reconoce Lourdes Fernández.

La nieta del histórico jugador del Real Valladolid José Luis Saso vivió desde pequeña el fútbol en su casa y sabe que el deporte rey va más allá de los 90 minutos: «En mi casa siempre desayunábamos con el fútbol y siempre hemos vivido sus valores implícitos, y una forma es la solidaridad, el compañerismo, la empatía... todo eso lo queríamos desarrollar para que la gente que no pudiera pagarse una ficha pudiera disfrutar de practicar este deporte», asegura.

El primer objetivo ya se ha cumplido. Los lunes y los miércoles, los niños y las niñas del José Luis Saso (de entre 4 y 12 años) comparten pasión en una enriquecedora fusión cultural sobre un manto verde. Sin embargo, conseguir dar forma a la quimera y que ésta sea 100% gratuita para sus participantes es una labor ardua. Sin embargo, la fe es capaz de mover montañas e incluso a veces cordilleras enteras. La solidaridad de la gente ha logrado que los jugadores vistan unas equipaciones nuevas y relucientes y que muchos tengan unas botas de tacos a estrenar. «Esto se nutre de la aportación desinteresada de la gente que tenemos alrededor», confiesa.

Conseguir que el club vuelva a contar con un equipo de fútbol federado es una de las dianas que el José Luis Saso coloca en su mirilla, algo que no entra en conflicto con el trabajo que se desarrolla en la escuela del club, donde (aunque no se descarta en el futuro) el fútbol no ha mostrado aún su cara competitiva, una salsa de este deporte por la que los niños y niñas que se citan en los campos de San Pedro Regalado preguntan de vez en cuando: «Sí que preguntan que cuándo van a poder competir, pero nosotros intentamos mantener la motivación alta con otras actividades», explica.

Cargando contenidos...

Hasta que llegue el día de vestirse de corto, el José Luis Saso sigue moviéndose para encontrar amistosos o actividades con otras entidades que desarrollan actividades parecidas, con la intención de estrechar lazos con otros grupos gracias al fútbol. Por lo pronto, los chicos y chicas del club ya han podido ‘debutar’ en una plaza de categoría como es el estadio José Zorrilla. En colaboración con la Fundación Eusebio Sacristán, los jugadores del Saso disputaron un partidillo durante el partido que enfrentó al Real Valladolid con el Lorca en Copa del Rey, una experiencia inolvidable a todas luces.