Una atención personalizada de apoyo a las víctimas
LA VIOLENCIA DE género es una de las peores lacras que sufre la sociedad. La pérdida de miles de vidas de mujeres cada año a manos de sus parejas o ex parejas obliga a la administraciones a replantear qué se está haciendo mal y qué es lo que está fallando en la aplicación de sus políticas.
Aquí no se trata de culpabilizar a nadie porque los únicos responsables son los asesinos. Pero resulta del todo punto evidente que algo debe cambiarse en las políticas para tratar de acabar con una lacra que, a la suma de los asesinatos de las mujeres, va dejando un reguero de niños y niñas, las otras víctimas, huérfanos.
El hecho que desde la Consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades se continúen planteando nuevos modelos o mejoras de los actuales es algo que debe valorarse.
Lo que ahora se pretende es dar una mayor cobertura a esa figura del coordinador, que realiza una atención más personalizada en las víctimas.
Uno de los principales beneficios de esta figura, según se detalla desde la propia Consejería, es que las mujeres pueden «contactar con un único profesional» que se encarga de todo el procedimiento, evitando así tener tener repetir «la misma historia a diversas personas» y, con ello, «victimizarla una y otra vez». Algo que, sin duda, es un gran avance porque entre otras cosas ayuda a que cada vez más mujeres se animen a denunciar.
Para guiar y apoyar las actuaciones de estos profesionales surge la primera de las herramientas que no es más que un manual de coordinación para cada caso, en el que se recogen los aspectos más destacados del modelo integral.
Para la detección, por ejemplo, se establecen pautas o preguntas que puedan alertar a los profesionales. Respecto a la atención inmediata, se ofrecen recomendaciones de cara a que las mujeres reconozcan la situación y pidan ayuda. Y, en lo referente a la valoración del riesgo, se detalla el procedimiento para elaborar los informes correspondientes.
Junto a este manual se crean toda una serie de guía de recursos para la a atención a las víctimas, una por provincia , atendiendo a sus características. Todas estas nuevas herramientas persiguen facilitar una intervención integral cada vez más cercana, personalizada y adaptada a las necesidades de cada mujer.
Ese tiene que ser el objetivo. Ahora lo que toca es realizar un seguimiento para comprobar que se están aplicando de la forma adecuada. De poco, más bien de nada, servirán si no se evalúan sus progresos. Todas ellas, guías, coordinadores, manuales, en defintiva, esa atención personalizada su único objetivo tiene que ser el apoyo a las víctimas desde el minuto cero.