Diario de Valladolid

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RESULTA decepcionante escuchar a estas alturas que la demanda mundial de carbón se mantendrá estable hasta 2022, lo que se traduce en una década de estancamiento de su consumo, según el estudio de la Agencia Internacional de la Energía (AIE).

La demanda de carbón se ha reducido un 4,2% en los últimos dos años, igualando prácticamente el descenso producido también durante dos años consecutivos en la década de los 90, que continúa siendo la mayor caída registrada desde que la AIE comenzó a compilar estadísticas hace más de 40 años. Así, en 2016 se constató por segundo año consecutivo un descenso de la demanda de carbón en un 1,9% respecto al año anterior, debido principalmente a los bajos precios del gas, al aumento de penetración de renovables y a las inversiones llevadas a cabo en eficiencia energética. Además, la AIE pronostica que la participación del carbón en la matriz energética mundial disminuirá hasta el 26% en 2022, partiendo del 27% registrado en 2016, debido, fundamentalmente, a la baja demanda en comparación con otros combustibles. Con respecto a la Unión Europea, el responsable de la AIE considera que actualmente solo representa el 6% de la demanda mundial y pronosticó que «su peso será cada vez más marginal». Igualmente, destaca la necesidad de aplicar medidas urgentes para respaldar las tecnologías de captura, transporte, utilización y almacenamiento de carbono. Y mientras el Gobierno central deja languidecer el proyecto de captura de CO2 del Bierzo y el carbón, su única energía autóctona, camino de ser residual. Lo dicho, decepcionante.

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