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OTRA vez y no sé si de forma casual o buscada, el pleno final del año parlamentario cayó en el Día de la Esperanza, también llamada de la Expectación, pero como su asunto monográfico es la aprobación de las cuentas autonómicas, interpreto el acecho con más desasosiego que ilusión. Porque al final de la sesión parlamentaria, que alcanzará al mediodía de Santa Eva y martes, con toda seguridad van a ser desechados los centenares de enmiendas sostenidas por los grupos opositores no adheridos al popular en este trámite presupuestario. Los exámenes de Navidad no suspenden a nadie: en el peor de los casos, dejan a los perezosos sin aguinaldo.

Luego tendrá lugar la broma de los Hemiciscos, que periodistas y políticos escenifican por Navidad desde hace tiempo, y que quizá aproveche los desfiles secundarios de este pleno de descartes como figurantes humorísticos. Aunque está tan fresco y reciente, que tampoco parece probable que tomen prendas tan cerca.

Me refiero a quienes, desde los diferentes grupos, verbalizan la defensa de los bloques de enmiendas o los replican. En esa baraja sobresalió ayer de forma singular Natalia del Barrio, de Podemos, aunque luego sus argumentos, como los del resto de los grupos de la oposición presupuestaria, no lograran el éxito para sus enmiendas. Porque ya de inicio estaba claro que después de estos meses de recorrido presupuestario, no iban a darse más cesiones a los postulantes opositores.

Así que si no ha de servir para el cirquillo de los Hemiciscos, ya me dirán cómo se justifica el estrambote de este par de días con sesión presupuestaria. En menos de media hora, la consejera Pilar del Olmo anticipó los buenos resultados para castellanos y leoneses con este presupuesto que avanza hacia su aprobación, a la vez que criticaba el escaso interés de la oposición por llegar a acuerdos. Glosó el incremento de gasto que suponen, hasta alcanzar 10.859,2 millones de euros, y respaldó también su viabilidad futura, para afrontar la financiación autonómica, cuyo debate de momento se ha pospuesto a comienzos del año venidero.

Este instrumento presupuestario contribuirá a un crecimiento económico del 2,7 % y a una rebaja del paro regional hasta el 12,2 % de la población. Y ello, a pesar de los factores de riesgo que alteran el escenario económico, como la situación de Cataluña o el Brexit.

Como el desmedido crecimiento de la deuda y el deficiente grado de ejecución presupuestaria son argumentos recurrentes de la oposición para rebajar humos el día de la aprobación de las cuentas, la consejera vinculó la deuda con los diez años de consecutivos de déficit, para situar nuestra Comunidad como la octava menos endeudada del país.

Después de un repaso sectorial de los incrementos destinados a mejorar los estándares de calidad de los servicios públicos, aprovechó su despedida para emplazar a los grupos a testar en enero los escasos avances de la financiación autonómica, manteniendo el acuerdo de todos como demanda de Comunidad y palanca para arrancar los recursos que requieren los servicios públicos esenciales.