Las denuncias obligan a no bajar los brazos ante el acoso escolar
SI EXISTE UNA lacra en las aulas esa es la de los casos de acoso escolar, ya sea entre alumnos, de alumnos a profesores o a la inversa. Los últimos datos del Observatorio de Convivencia Escolar que acaba de hacer públicos la Consejería de Educación demuestran dos cuestiones, que se disparan las denuncias y que se reducen el número de casos que después se confirman.
Dos realidades paralelas que no se solapan. El hecho de que descienda la cifra de acosos confirmados no debe hacer olvidar el que aumenten y de qué manera las denuncias. Entre otras cosas, porque en ningún caso se evidencia en el análisis del Observatorio el hecho de que éstas sean falsas. Que sólo unos cuantos se confirmen y que éstos sean menos que los de hace un año puede deberse a innumerables factores, entre ellos el que quien lleva a cabo esa denuncia acabe por no hacerla efectiva hasta sus últimas consecuencias. O, simplemente, aquello que lo que él entendía como un acoso se demuestre que no está así tipificado.
Sea como fuere, el mayor número de posibles casos de acoso escolar evidencia que el sistema funciona, sí, y que cada vez la comunidad educativa está más concienciada en la lucha contra esta lacra.Pero demuestra, también, que el problema existe y que está latente en las aulas de Castilla y León. Una situación que obliga a estar vigilantes y no pensar que ya está todo hecho. Entre otras cuestiones porque la mera existencia de una denuncia es más que suficiente para evidenciar la posibilidad de un problema mayor.
En la protección de las aulas no puede existir relajación y mal se estaría actuando si se pensara que ya están todas las medidas aplicadas. El objetivo, por el que hay que trabajar, es el de la violencia cero en los colegios e institutos de la Comunidad.
Dicho lo cual, y como bien remarca el consejero Fernando Rey, la evidencia de los datos demuestran bien a las claras que, como indica el informe Pisa, las aulas de Castilla y León «son seguras y el clima de convivencia es bueno en general, gracias a las acciones de respeto que llevan a cabo durante todo el año con un trabajo conjunto del profesorado, los padres y la comunidad educativa».
Ese tiene que ser el camino, el que todos los actores del sistema educativo de Castilla y León se involucren y sean uno. En la lucha contra el acoso escolar no vale mirar para otro lado porque es un prolema que va con todos y que afecta a todos, padres y madres, profesores, alumnos y, por supuesto, la administración que es quien debe articular todo tipo de medidas y hacer que esas herramientas que se tienen sirvan para prevenir estas situaciones. Si una cosa demuestra este aumento de las denuncias es que ante el acoso escolar no se puede bajar los brazos.