La obligación pasa por evitar que la exclusión se cronifique
SI CON ALGUIEN se cebó las crisis económica, esa que ahora parece comenzar a a querer olvidarse en las grandes cifras pero que conviene tener muy presente para no volver a repetir los errores que la provocaron, fue con las familias castellanas y leonesas.
Esa clase media que vio cómo, en muchos casos, se la expulsaba del mercado laboral y lo que es peor sin visos de poder volver. Por eso resultan tan importantes planes como el Inserción Socio-laboral, puesto en marcha por la Junta a través de la Consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades. Con ellos, y ahí radica su relevancia, se entra de ello en el problema fundamental: el desempleo. Ese paro que se ceba como ninguna otra cuestión con las personas más vulnerables.
Seguramente sean mejorables. Y de hecho, la Consejería está obligada a perfeccionarlo para ir corrigiendo los errores que a buen seguro presente. Y debe hacerlo con el consenso de todos los actores. Pero dicho esto, cualquier plan estará bien empleado si logra el objetivo de ir sacando a castellanos y leoneses de ese vulnerabilidad en la que los dejó la crisis.
«La Comunidad ha sido pionera en incorporar cláusulas sociales a la contratación», recuerda la consejera de Familia e Igualdad de Oportunidades, Alicia García. Pero si esto resulta fundamental lo es mucho más el hecho de que se quiera «dar un paso más». Avance que pasa por aumentar los beneficios, no sólo a las empresas que se comprometían a contratar trabajadores en riesgo de exclusión, sino también y sobre todo a aquellas que ya tienen entre su personal este tipo de perfil.
Ese es el camino. Incentivar este tipo de contratación esta bien, pero como siempre se ha defendido desde estas mismas páginas es crucial que esa contratación se afiance. Nada o muy poco se habrá logrado si la contratación no pasa de tratar de cubrir el expediente y ‘cazar’ la subvención. Ahí es donde debe estar vigilante la administración.
El hecho de que un parte fundamental del presupuesto del plan se haya invertido en mejorar la capacitación y formación de estas personas para acceder a un empleo, a través de las miles de acciones formativas desarrolladas, es otra de las cuestiones relevantes del mismo.
Y es que como bien señala la consejera «la formación es clave para romper el bucle de la exclusión social y evitar la cronificación de la pobreza». Facilitar su entrada en el mercado laboral, mejorar su empleabilidad y favorecer su inclusión activa en el mercado son algunos de los objetivos de acciones del plan.
Ese tiene que ser el objetivo último de cualquier plan de este tipo: el evitar por todos los medios que la exclusión social acabe por cronificarse.