Atletismo por las venas
Cinco hijos del campeón europeo Isaac Viciosa prosiguen sus pasos en el tartán y participan en la competición federada con excelentes resultados / «Es un orgullo como padre y también como entrenador», asegura el ex atleta
LA SAGA DE LOS VICIOSA. El ex atleta Isaac junto a sus hijos Vicente, Ángela, Carmen, Pedro y María en las instalaciones de Río Esgueva.-J.M. LOSTAU
i existe un apellido que lleve implícito el ADN del atletismo ese es, sin duda, Viciosa. La familia del palentino Isaac Viciosa se ha convertido en uno de los grandes referentes del atletismo local y regional. Viven por y para un deporte que su padre lleva en la sangre y que ha sabido trasmitir entre sus hijos. Carmen, Vicente, Ángela, Pedro, María e Isaac compiten de manera federada en el club al que el campeón de Europa de 5.000 (1998 Budapest) da nombre desde hace unos cuantos años y que cada temporada supera su listón.
Mismo apellido, pero diferentes modalidades. Carmen con 18 años se ha marcado esta temporada un gran objetivo: ser internacional. Segunda de España en 5.000 metros hace dos temporadas, sigue los pasos de su progenitos, ya que también hace 1.500 y 3.000. Su ídolo es el americano López Lobón y por supuesto su padre. Al igual que su hermano Vicente que, con 17 años, puede presumir de ser el quinto mejor de España en la modalidad de cross. Sin embargo, una rotura de rotula el pasado verano le tiene en el dique seco. «Quiero volver cuanto antes pero recuperado», comenta.
Hasta el momento el palmarés más brillante es para Ángela, que con 15 años ha completado un 2017 de fábula. Es la actual campeona de España cadete de 3.000 metros lisos, pero el pasado también lo fue de cross. «Soy muy luchadora, intento nunca rendirme», comenta la atleta, que no duda en afirmar que intenta ser cómo su padre. Este 2018 será muy especial para ella, pues se enfrentará a grandes retos.
Pedro tiene 13 años y de momento lo suyo apunta alto. Hace cinco años comenzó a competir y que en 2016 ya hizo podio en Aranda y en Venta de Baños fue segundo en la prueba de 1.000 metros. Por su parte, María, con 11 años, se dedica de momento a las pruebas combinadas, aunque lo más le gusta es la pista. Entre sonrisas asegura que es Ángela la que más consejos le da. Por último, Isaac con 8 años es el benjamín de los atletas federados. A él le tocará llevar el ‘Júnior’ en carrera.
Su padre vive una doble satisfacción como padre y entrenador. «Como padre es un orgullo porque tus hijos continúan con tu legado, y como entrenador es bonito ver cómo evolucionan, cómo mejoran y sienten ilusión por este deporte», explica. Lo que tiene claro es que será la propia carrera la que decida por dónde enfocar su vida. «Desde pequeños les hemos dicho que tienen que hacer deporte hasta Bachillerato, es el compromiso familiar, luego ya se verá dependiendo de su carácter y facultades físicas». Eso sí, reconoce que cuando ha habido que elegir siempre le ha tirado el tartán. «Cuando empezaron a hacer deporte, las mayores hacían gimnasia, así que tuvimos que elegir uno solo. Y decidimos que atletismo, como no», bromea el orgulloso padre.
Viciosa reconoce que todos sus hijos son diferentes. «Cada uno tiene su forma de ser y de correr, aunque son hermanos, sobre la pista no tienen nada que ver».
Ellos seis con el futuro del atletismo vallisoletano, pero no son los únicos Viciosa que han apostado por el tartán. Micaela, la mayor, después de unos años de competición ha decidido dedicarse de manera más amateur, mientras que Miguel, el más pequeño, aún no lo tiene claro, aunque todo hace indicar que su futuro estará en las ocho calles. El ADN viciosa acabará imponiéndose. Lo lleva en la sangre.