Un proyecto de Comunidad debe reducir desequilibrios
EL PROYECTO de ley de Presupuestos de la Comunidad de Castilla y León para 2018 prevé 620 millones de euros de inversión. Desde hace dos años, la Administración autonómica ha ido aumentando este capítulo de gasto que había sido sacrificado durante la crisis en favor del gasto social para atender las necesidades más urgentes e inmediatas.
Las cuentas regionales identifican el destino provincial de una buena parte de este volumen inversor, si bien el proyecto de ley no determina dónde irán a parar en torno al 40% del capítulo 6 de inversiones reales.
La provincia de Soria, la más despoblada de Castilla y León y la que registra la menor densidad demográfica, es la que recibirá más dinero por habitante para inversiones. Valladolid, la que cuenta con más población, es la que menos fondos obtendrá para inversiones. Se percibe en el diseño de las cuentas de 2018 un esfuerzo por atender con más recursos a las provincias más despobladas.
Sin embargo, durante la crisis se han acentuado algunos desequilibrios entre provincias que deberían corregirse y el presupuesto siempre es un instrumento de la política para modificar tendencias y atender fallos que provoque el mercado. Algunos territorios han visto cómo desde 2008 el desempleo o los servicios sanitarios han provocado situaciones de mayor deterioro en la calidad de vida que en otros.
No ha lugar para el agravio comparativo, pero es necesario actuar y reforzar un proyecto de Comunidad que debe tener en cuenta la cohesión territorial y frenar los desequilibrios.
La Junta de Castilla y León y el partido que lo sustenta han exhibido siempre el reparto territorializado por habitante en las inversiones del Estado, en los que casi siempre se ha presumido de que Castilla y León estaba en cabeza del país. Hacer lo propio con los suyos permite tener una foto fija de la distribución inversora, si bien hay proyectos que por su carácter plurianual o coyuntural pudieran distorsionar la imagen si el análisis es meramente puntual.
La distribución provincial de las inversiones no debe animar las diferencias, sino en una visión de mayor amplitud corregir aquellos desequilibrios que se han agrandado a la vista de indicadores objetivos.
En ningún caso esta intervención debería frenar la evolución positiva de la economía de algunas provincias, sino corregir los retrasos de otras. Hacer Comunidad hoy es reforzar la cohesión territorial para que todas las provincias se sientan cómodas e identificadas con el proyecto de Castilla y León. Se trata de hacer justicia allí donde la calidad de vida se ha degradado más con la crisis.