Friso numantino
MUY pocos mitos nacionales tienen el arraigo y la relevancia de Numancia, que este año celebra el 2.150 aniversario de su conquista. Y lo hace de la mejor manera: con una magna exposición que evoca su descubrimiento por el arqueólogo alemán Adolf Schulten, cuyos materiales pueden visitarse en el museo Numantino de Soria. La muestra reúne casi 700 piezas, convoca los apoyos del ministerio, de la Junta, del ayuntamiento y de la Comunidad de Madrid. Está comisariada por Arlegui y Baquedano.
Como todos los mitos, también el numantino tiene unos orígenes difusos, a pesar de su relieve en los clásicos latinos, que refieren su gesta con admiración y elogios. El manejo de aquella resistencia como ejemplo de la lucha de un pueblo por su libertad alcanzará el rango de símbolo universal. El extravío medieval de Numancia lo reparan los renacentistas, que retoman la lectura de los clásicos latinos, y vuelven a situarla en la muela de Garray. Pero la labor decisiva en su rescate se debe a Eduardo Saavedra, ingeniero responsable de la pervivencia de muchos monumentos aledaños al trazado de las carreteras decimonónicas. Saavedra, experto en vías romanas, fue delegado de Obras Públicas en Soria y aprovechó su estancia para fijar con argumentos científicos definitivos la ubicación de Numancia. Todavía por entonces el Ayuntamiento de Zamora seguía subsidiando la publicación de cualquier trabajo histórico que apuntalara su identidad numantina.
Hace ahora poco más de un siglo, el abad Santa Cruz relegó al alemán Schulten a la pesquisa de los campamentos y el cerco romano, mientras la excavación del cerro pasó a una comisión, que encargó las primeras campañas a José Ramón Mélida. Mélida firmó varias monografías de referencia sobre el tesoro artístico provincial. Schulten legó una obra fundamental, que tituló Numantia, pero tuvo que publicarla en Munich, entre 1905 y 1912, antes de bajar a las marismas del Gualdalquivir en busca del rastro de Tartesos. El epílogo es un lírico homenaje al paisaje numantino, cuyo embrujo traspasó su coraza hanseática.