Las ayudas por sequía son esenciales y exigen control
LOS DAÑOS causados por la sequía, y más tarde por las heladas, son de tal gravedad que desde el Ministerio y la Consejería de Agricultura tomaron rápidamente cartas en el asunto para dar respuesta en forma de ayudas a los agricultores.
Actuación que, más allá que desde las organizaciones agrarias pudiera calificarse como insuficiente a la vista de la gravedad de lo dañado, conviene valorar como en su momento se hizo.
El Ministerio de Isabel García Tejerina y la Consejería de Milagros Marcos supieron reaccionar como merecían las circunstancias. Y no sólo eso, sino que el Ejecutivo autonómico, con el presidente Juan Vicente Herrera a la cabeza, se sentó con los sindicatos agrarios para fijar unas líneas de ayudas solventes que sirvieran para paliar gran parte del daño causado en el campo de Castilla y León.
Una actitud y un trabajo de consenso y puesta en común que es obligado reconocer y hasta aplaudir. Pero, dicho esto, a las administraciones autonómica y estatal les toca estar vigilantes para que el dinero, esa ayuda, llegue, sino a todos, sí al mayor número de damnificados posible.
No es de recibo que una parte fundamental de aquellos que ven sus cosechas perdidas comprueben cómo también se va al limbo ese dinero prometido y que merecen.
De nuevo se hace necesario, y casi obligado, que desde la Junta, en concreto desde la Consejería de Agricultura, se escuche y se atienda, como viene demostrando que hace, a las gentes de este sector primario que reivindican el que las ayudas lleguen en mayor o menor medida a todos.
Cierto es que no se puede pretender, mal harían los representantes del campo si así lo exigieran, que las ese dinero cubra la totalidad de lo que se preveía cosechar, pero lo que no puede ser ser es que apenas llegue para un tercio de lo perdido. Ni lo uno, ni lo otro.
Las administraciones deben vigilar cuántas ayudas se entregan, a quiénes y en qué cuantía. Esa labor de control y de vigilancia resulta del todo punto vital para que al campo se le entregue aquello que se le comprometió.
Cuestión distinta es que ahora desde las organizaciones agrarias se entienda que se hace necesario una mayor dotación presupuestaria para atender la importante demanda. O lo que es lo mismo, que el dinero consignado es del todo punto insuficiente, según los representantes del sector agrario. Eso es algo que tendrán que analizar y estudiar directamente con la administración y, entre todos, concluir qué hacer.
Y es que lo único cierto es que las ayudas por los daños de la sequía con esenciales y exigen un control.