Creado:

Actualizado:

DICE el otrora todopoderoso Tomás Villanueva que «ser consejero de Economía no es título de imputación jurídico-penal, y esa obviedad no cambia por el hecho de que Rafael Delgado, viceconsejero y luego secretario general, haya sido y esté siendo investigado por presuntas conductas que, de ser ciertas, serían delictivas». Y, es verdad, no le falta razón.

La mejor demostración es que la Fiscalía, primero, y el Juzgado, después, no le imputan por ser vos quien sois señor Villanueva. Abren una investigación contra usted porque la práctica totalidad de los investigados y lo que es más importante de los testigos, ya se sabe que a los imputados les asiste el derecho a no decir verdad para no declarar contra sí mismos, le señalan como el responsable último en el alquiler con derecho a compra de ese mamotreto de edificio conocido como la Perla Negra. Testimonios a los que el juez añade los documentos que están en poder de la investigación.

El recurso del gran Villanueva va en la misma línea argumental sobre la que siempre se ha movido el Partido Popular: nadie conocía, ni sabía.

Ahora resulta que Villanueva no sabía nada. En aquellos años en los que él lo dominaba y lo controloba todo, donde nada de lo que se hacía en la Junta y en el PP de Valladolid le era desconocido, aparece Rafael Delgado, decide gastarse una millonada en un edificio para la Consejería que dirigía Villanueva y éste ni se enteró.

Vamos que el ex consejero de Economía llegó un buen día a Arroyo, vio aquella cosa negra y ni se molestó en saber de dónde había salido, quién lo habían pagado y cuánto le había supuesto a las arcas públicas de Castilla y León. O lo que es lo mismo, nadie controlaba nada. Que allí llegaba un Rafael Delgado de turno cualquiera y hacía y deshacía a su antojo.

Pues de ser así, quizás, sólo quizás, Villanueva logre zafarse de la imputación, pero alguien en la Junta estará obligado a explicar cómo es posible que un consejero desconociera por completo una operación que se llevó del dinero público casi 80 millones de euros.

Una operación que no olviden el propio Villanueva dice ahora surge de unas «presuntas conductas que, de ser ciertas, serían delictivas». El mismo que mientras fue consejero defendió la compra a capa y espada ¿Se puede tener mayor desvergüenza? Sólo si se tiene una doble moral.