La amenaza nunca puede ser la base para negociar
EL FUTURO DE Nissan en Ávila está pendiente de la decisión que en apenas unas horas puede tomar la Alianza Renault-Nissan, con el presidente de Renault España, José Vicente de los Mozos, a la cabeza.
Y la incertidumbre es cada vez mayor entre los trabajadores de la planta abulense de Nissan. Toda vez que desde la Alianza, De los Mozos da un paso más a la hora de cumplir con su amenaza de cierre, si mañana mismo no se aceptan sus condiciones para lograr un acuerdo. No sólo mantiene la fecha límite sin dar más opciones, sino que redobla su amenaza y desde la empresa se habla ya de «medidas más traumáticas» que pasarían por el despido inmediato de los primeros empleados de la planta.
Una negociación no puede estar basada nunca en la intimidación de una parte sobre la otra. Sobre todo si ambas se han demostrado a lo largo de los años que están más que capacitadas para sellar acuerdos, por muy difíciles que éstos sean.
Las centrales sindicales UGT y Comisiones Obreras, todos sus representantes, llevan años, incluidos los más duros de la crisis, haciendo gala de una gran sensatez a la hora de sentarse a negociar acuerdos y planes industriales y de futuro con el Grupo Renault. Y lo mismo puede decirse de la multinacionald el rombo. Por eso, resulta incomprensible que desde la Alianza Renault-Nissan se pretenda ahora presionar y casi amedrentar a la masa social, a los trabajadores, con anuncios de cierre unilateral y despidos inmediatos.
Ése no es el camino. La fábrica de Nissan en la capital abulense es vital para Ávila y para Castilla y León y desde ahí se tiene que plantear cualquier negociación. Nadie pone en duda que desde el Grupo Renault se busquen alternativas a la misma, si entienden que debe abandonar la fabricación. Pero, desde luego, eso tiene que plasmarse en una mesa negociadora con un plan de futuro, sin coacciones ni amenazas.
Desde las administraciones, con la Junta de Castilla y León a la cabeza, es obligado trabajar para que esta situación se desbloquee y, sobre todo, para que por parte de la multinacional automovilística se abandone el actual bloqueo, con el que se pretende que los trabajadores prácticamente traguen con lo primero que se les pone encima de la mesa.
Aún se está a tiempo. La Alianza Renault-Nissan, de la mano de José Vicente de los Mozos, ha demostrado que la fábrica de Ávila tiene futuro. El mismo que el presidente de Renault España puso encima de la mesa cuando se hizo cargo de la negociación y que no pasaba por el cierre, en ningún caso.
De la misma manera que la amenaza nunca puede ser la base para negociar.