Cambio regional de modelo productivo hacia la industria
Pocas compañías pueden presumir de tener el gen de la innovación tan encardinado en su planificación estratégica como el burgalés Grupo Antolín, nacido precisamente gracias a la invención de una pieza para mejorar las rótulas de dirección en los vehículos. Esa patente fue el origen del grupo y ese espíritu creativo de los fundadores ilumina su actividad diaria como un pilar estratégico que es, además, necesario en el entorno tan competitivo de la industrial auxiliar de la automoción.
Sin incorporar soluciones novedosas a su producción este sector quedaría desconectado de los fabricantes, que a su vez son los primeros en recurrir a sus propios avances en I+D. Esta situación hace que la industria de la automoción castellano leonesa, fabricantes y proveedores, destaque por encima del resto del panorama industrial de la Comunidad por su decidida y forzosa apuesta por la innovación. Los 400 millones de euros que Grupo Antolín pretende invertir este año en desarrollo e investigación están al alcance de pocas empresas de la región, pero su ejemplo ha de servir como guía para que la industria regional encuentre el camino hacia el horizonte 2020 que la administración regional tiene marcado como uno de sus principales retos en esta legislatura, si no el primero. De hecho el presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera volvió a insistir en Burgos, precisamente en una visita a Antolín, en la importancia de un sector que concentra, en términos de empleo, al 17 por ciento de los ocupados en Castilla y León.
Herrera acudió ayer a la inauguración del centro de formación dual de Antolín en Burgos, un territorio en el que el peso de la industria sobre el total de la economía supera el 27 por ciento, muy por encima del 20% que la Junta se ha marcado como objetivo para el año 2020. Mucho trabajo le queda por delante a la administración regional para que el resto de provincias traspasen ese umbral y contribuyan a que Castilla y León tenga un futuro como centro industrial, más allá de sus bases económicas en el sector primario. Se requiere de un incentivo a la formación dual, de una conexión laboral entre la universidad y la empresa, de ahondar en el diálogo social o mejorar las infraestructuras. Hace falta más empresarios y más empresas y suelo industrial a precios competitivos. Y situaciones de retrasos injustificados como es el caso del parque tecnológico de Burgos, aún sin haber comenzado las obras, ponen en riesgo la credibilidad del compromiso con ese horizonte 2020. Antolín es un ejemplo a seguir, una empresa tractora que puede abrir camino a la innovación y aportar en la formación dual. Queda por delante que la ventaja competitiva de Castilla y León por contar con empresas como esa o como Renault en Valladolid y Palencia sirva para acelerar la transformación del modelo productivo regional.