El campo reclama ayudas ante daños ya irreparables
SEQUÍA Y HELADA a destiempo. Eso son los principales males que están haciendo temblar, y no sólo de frío, algunas de las incipientes cosechas y viñedos, en algunos territorios como la comarca del Bierzo.
Y es que a los daños que se auguran ya en algunos cultivos ante la alarmante falta de lluvia, se le viene ahora a sumar el efecto de las inesperadas heladas y temperaturas bajo cero que ponen en riesgo frutales y, sobre todo, la uva.
Bien es cierto que desde las Denoninaciones de Origen de Ribera de Duero y Rueda, las que más han sufrido las heladas abogan por mantener la cautela y no generar el innecesario alarmis. Ambos prefiere no encender las alarmas. Los técnicos del Consejo Regulador de Ribera de Duero evalúan las pérdidas, pero de momento «hay que tener cautela y ver cómo evoluciona la situación».
La realidad es que, a pesar de la cautela, en la zona de Segovia y en localidades cercanas como Hornillos y Olmedo ya se cifran pérdidas de uva, pero dejan claro que aún pueden regenerarse. En otras zonas de Valladolid como Rueda y La Seca, donde se concentran gran número de viñedos, ha habido algo de daño pero aún es difícil valorarlo, y hay que esperar a ver cómo evoluciona y a qué elementos verdes ha afectado.
Y es que, si no vuelve a helar, el pequeño daño probablemente se recuperará y la vegetación continuará. El verdadero peligro de las heladas se da cuando son persistentes y producen la necrosidad de más de la mitad del brote, pues eso ya afecta a los racimos, circunstancia que por ahora no se ha dado.
Sin embargo en otros territorios la visión no ha sido tan optimista. Así, la DO que más alto elevó la voz de alarma ayer fue Bierzo, que informó de que solicitará al Ministerio de Agricultura y a las diferentes administraciones la declaración de zona catastrófica del viñedo.
A la vez, las Organizaciones Profesionales Agrarias (OPAS) pidieron ayer la convocatoria de ayudas directas ante la «catástrofe» generada por la prolongada situación de sequía, un problema al que se añadieron durante las dos últimas jornadas las bajas temperaturas.
Es cierto que desde el Ministerio de Agricultura de Isabel García Tejerina y desde la Consejería, que dirige Milagros Marcos, se está en todo momento en contacto directo con los representantes del campo y se han puesto las bases para poner sobre la mesas medidas que venga a paliar estos daños. Pero parece claro, y así lo señalan las organizaciones agrarias, que no son suficiente.
Lo que el campo exige ya ayudas ante daños que, en algunos casos, pueden resultar ya irreparables. Y ahí las administraciones no pueden mirar para otro lado.